19
Mayo de 2012
Sabado

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Julia Prilutzky Farny

Publicado por admin con fecha mayo - 8 - 2012 COMENTAR


Julia Prilutzky Farny



Julia Prilutzky Farny nació en Kiev, Ucrania, en 1912 y se radicó en Argentina a muy temprana edad. Pasó parte de su niñez en Salamanca, España.

Cursó estudios en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA y fue discípula de Alberto Williams en el Conservatorio Nacional de Música. Fue redactora de La Nación; El Hogar; Para Ti, El Mundo, Mundo Argentino y Clarín. Inauguró la cátedra de Literatura Hispanoamericana en las Universidades de Madrid y Salamanca y dictó cursos y conferencias en universidades de la Argentina y de Latinoamérica.

Es una de las más caracterizadas representantes de la generación poética argentina del ’40.

Fundó la revista cultural “Vértice” y en 1941 recibió el Premio Municipal de Poesía por su libro “Intervalo”.

En su obra predomina —casi en exclusividad—, el tema del amor, plasmado por los más profundos sentimientos y en imágenes de sutil belleza y originalidad, desde su poemario inicial hasta el último de sus libros.

Su bibliografía en verso data de los siguientes títulos: “Viajes sin partida” (1939), “Intervalo” (1940), “Sonetos” (1942), “Comarcas” (1949), “Patria” (1949), “Canción para las madres de mi tierra” (1950), “El escudo” (1954), “Este sabor de lágrimas” (1954), “Obra poética” (1959), “Hombre oscuro” (1963), “Quinquela Martín” (1974) y “Antología del amor” (1975), “, volumen que contenía seis libros editados entre 1939 y 1967. Parte de estos poemas son incorporados a la telenovela “Pablo en nuestra piel“, de Alberto Migré. Esto hace que se convierta rápidamente en un “best seller” vendiendo 180.000 ejemplares en cuatro años y 80.000 más en la década siguiente que llegó a vender, sólo en Argentina, más de 100.000 ejemplares.
Falleció en Buenos Aires el 8 de marzo de 2002.


POEMAS


Un día te querré… Un día: ¿cuándo?…

Un día te querré… Un día: ¿cuándo?
No lo sé, ni me importa, todavía.
Tan segura de amarte estoy, un día,
que ni anhelo ni busco, voy andando.

Mi mano que la espera va ahuecando
hoy reposa indolente, blanda y fría.
Un día te querrá… Hoy sólo ansía
encerrarse en la tuya, descansando.

Mi amor sabe aguardar. No es impaciente:
su deseo es arroyo, y no torrente
que hacia ti, con certeza, sigue andando.

Y una tarde cualquiera y diferente
me ha de dar a tu amor, serenamente.
Un día te amaré: ¿qué importa cuándo?


Viaje sin partida

No amarse ahora, pero haber amado.
Y encontrarse otra vez, recuerdo grave
como el de alguna flor de aroma suave
que se mustia en un libro ya olvidado,

Va surgiendo el recuerdo desvelado:
una palabra, un gesto… Es una clave
que nadie descifró, que nadie sabe;
recinto nuestro, cántico inviolado.

Estamos en silencio, frente a frente.
Y sin verte, yo sé que me has mirado
con no sé qué recuerdo transparente

en los ojos lejanos… No has cambiado.
Y es dulce estarse así, indolentemente,
pero no amarse ya. Haberse amado.


Lluvia


Llueve otra vez. Llueve
de nuevo. Llueve:
siempre el amor me llega
con la lluvia.
Sobre la calle una
llovizna breve
y aquí en mi corazón, cómo diluvia…

Llueve. Y el agua cae sin relieve
sobre las piedras, ávidas de lluvia.
Aquí en mi corazón, cómo remueve;
aquí en mi corazón, cómo diluvia.

Siempre el amor me llega así. Sin ruido,
con silencioso paso estremecido:
niebla menuda que después diluvia.

Siempre el amor me llega así, callado,
con silencioso andar desesperado…
Y no sé dónde estás. Y está la lluvia.


Yo le diría, amor, yo le diría…

Yo le diría, amor, yo le diría
que no esté tan seguro de su abrazo,
tan fuerte de mi pena,
tan firme de mi lágrima.
Yo le diría, amor, que no me duela
con la certeza de tenerme tanto
porque yo sé también cómo te pierdes
sin un reproche, sin una palabra,
a veces, casi, casi con dulzura
y de pronto, no estás. y no está nada.
Yo le diría, amor, yo le diría
que no se sienta fuerte de mi llanto,
que la pasión se hunde
como arena en el agua;
que tenga miedo, amor, como yo tengo
de la noche sin alba,
de las hojas que aún parecen vivas
y ya no tienen savia,
de ese momento cuando se atraviesa
el borde del espanto,
del despertar sin recordar siquiera,
del límite entre el muro y la esperanza.
Yo le diría
que llegará una tarde sin mañana,
la tarde en que la lluvia sólo es
agua:
apenas una cosa entre las cosas.

Y tengo miedo, amor. Y estoy callada.


Yo no sé todavía cómo existe…

Yo no sé todavía cómo existe,
cómo ha venido a mí y está creciendo
la indócil llamarada que no enciendo
y esta emoción que tiembla y que persiste.

No sé si estar alegre o estar triste,
ya no entiendo la voz sino el acento,
ya no busco ni espero ni presiento:
apenas sé que estoy. Que está. Qué existe.

Pero cómo saber si es sólo un juego:
neblina, soledad, engaño, fuego.
¿Es un juego? Pues bien, hay que jugarlo

con una dulce complacencia esquiva
o una total entrega fugitiva.
¿Y si fuera el amor? Hay que aceptarlo.


No es el amor, lo sé…

No es el amor, lo sé,
pero es de noche
y yo estoy sola, frente
al mar que espera
con las uñas viscosas
de sus algas
y el sello de la sal sobre sus piedras:
sin cesar, desde el agua y las espumas
mil ramajes de brazos me recuerdan
que aguardan todavía
tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
tiran siempre de mí
salvajemente
ceñidas, enroscadas, como cuerdas.

No es el amor, lo sé, pero qué importa:
tiene su mismo rostro hecho de niebla
y su temblor febril y su acechanza,
tiene sus manos blandas que se aferran
con dura precisión.
Tiene su misma insólita presencia
con el prestigio de un fulgor pasado
y la futura soledad que empieza.
Tiene sin duda del amor la insidia
y el desgajado abandonar reservas
hasta quedar desnudo
como un árbol reseco.
Tiene el rondar la sangre
como un fantasma hambriento
sobre la inaccesible piel del mundo,
lamiendo inútilmente su corteza,
desesperado, ávido,
con la exacta impaciencia
del querer, del después,
del otoño y la espera.
Y aquel recomenzar desde la bruma
que es su signo quizá.
Y su señal más cierta.

No sé cuándo ha llegado:
es como un viejo amigo que regresa
con el rostro cambiado por los viajes,
las fiebres, el alcohol, las peripecias.
Reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido, pero es ésta,
su antigua voz que dice otras palabras
semejantes a aquéllas.
No es el amor, lo sé, y sin embargo
es su paso otra vez, y las caricias
recobran los caminos sin urgencia.
No hay palabras, y puedo estar callada:
todo es tan simple así, tan sin sorpresa
y es tan fácil estar, tan necesario.
No es el amor, tal vez. ¿Y si lo fuera?


Tú duermes, ya lo sé…

Tú duermes, ya lo sé.
Te estoy velando.
No importa que estés lejos,
que no escuche
tu cadencia en la sombra;
no importa que no pueda
pasar mi mano sobre tu cabeza,
tus sienes y tus hombros.

Yo estoy velando, siempre.
No importa que no pueda acurrucarme
para que tú me envuelvas sin saberlo,
para que tú me abraces sin sentirlo,
para que me retengas
mientras yo tiemblo y digo simplemente
palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
pero sigo velando cuando duermes.


Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo…

Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo
quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro.
Una vez será tarde.
Yo presiento
esa herida que avanza,
ese cierto dolor de no querernos.
Cómo decirte ahora:
mírame aún, así, trata de verme
como soy, duramente.
Con mi ternura. Claro, y mis tormentas.
Cómo decirte: sálvalo, si quieres
y cuídalo. Se te ha ido de las manos,
se me va de la sangre y no regresa.
Cómo decirte que te quiero menos
y que quiero quererte como entonces.
Y que entiendas
y no te encierres más.
Y me dejes creer en ti, de nuevo.
Cómo decirte nada.
Un día será tarde. Tarde y lejos.


Cómo decir de pronto…

Cómo decir de pronto:
tómame entre las manos,
no me dejes caer. Te necesito:
Acepta este milagro.
Tenemos que aprender a no asombrarnos
de habernos encontrado,
de que la vida pueda estar de pronto
en el silencio o la mirada.
Tenemos que aprender a ser felices,
a no extrañarnos
de tener algo nuestro.
Tenemos que aprender a no temernos
y a no asustarnos
y a estar seguros.
Y a no causarnos daño.


Julia Prilutzky Farny

Jaime Torres Bodet

Publicado por admin con fecha mayo - 8 - 2012 COMENTAR

 

Jaime Torres Bodet

 

 

Jaime Torres Bodet nació en México el 17 de Abril de 1902. Fue un diplomático, diplomático, escritor, ensayista y poeta mexicano. Su trabajo en la alfabetización ha sido reconocido, además de haber implementado la política de relaciones exteriores durante los inicios de la Guerra fría.Fue Secretario de Educación Pública, diplomático, estuvo designado en Madrid, La Haya, Buenos Aires y Bruselas.

En noviembre de 1948 fue designado Director General de la UNESCO, cargo que ocupó hasta 1952.

Torres Bodet ingresó en la Academia Mexicana de la Lengua. Fue miembro de El Colegio Nacional, al cual ingresó el 6 de julio de 1953. En 1963 fue nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa. En 1966 recibió el Premio nacional de Ciencias y Artes en el área de Literatura y Lingüística de México. En 1971 recibió la Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República y muchos otros honores de instituciones nacionales y extranjeras.

Las novelas y relatos de Torres Bodet -siete volúmenes publicados entre 1927 y 1941- pertenecen a la época de interés por las nuevas direcciones de la prosa narrativa francesa y española. Desde la perspectiva actual, son obras sobre todo representativas de la búsqueda de una nueva sensibilidad y un nuevo estilo novelesco que se realizaba por aquellos años.

Junto con varios intelectuales formó parte del grupo Los contemporáneos.
Sus escritos relacionados con sus cargos públicos están dedicados a elucidar los problemas de la cultura, la educación y la concordia internacional de México y el mundo.

Padeció cáncer durante dieciséis años. Víctima de dolor, se suicidó el 13 de Mayo de 1974. Se le rindió un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes. Fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres de la ciudad de México. 

POEMAS

 

Amor

Para escapar de ti
no bastan ya peldaños,
túneles, aviones,
teléfonos o barcos.
Todo lo que se va
con el hombre que escapa:
el silencio, la voz,
los trenes y los años,
no sirve para huir
de este recinto exacto
-sin horas ni reloj,
sin ventanas ni cuadros-
que a todas partes va
conmigo, cuando viajo.

Para escapar de ti
necesito un cansancio
nacido de ti misma:
una duda, un rencor,
la vergüenza de un llanto;
el miedo que me dio
-por ejemplo- poner
sobre tu frágil nombre
la forma impropia y dura
y brusca de mis labios… 

Vaguedad

Paisaje lento de mi poesía…
¿Ocaso? No. Más bien, tras de la lluvia,
entre el líquido verde de las hojas,
amanecer sombrío de la luna.

Ambigua luz de incienso en las volutas
de una melodía vagabunda;
enrejado sutil de sicomoros
sobre la plata azul de una laguna:
paisaje sin sorpresas
y sin aristas bruscas,
diluido en matices,
hecho todo de ritmos sin premura,
más lento cada vez y realizado
al fin en una rosa taciturna,
como se queda el alma sostenida
en esa onda última
-alta, vibrante, sólida-
de la marea blanda de la música… 

Ruptura

Nos hemos bruscamente desprendido
y nos hemos quedado
con las manos vacías, como si una guirnalda
se nos hubiera ido de las manos;
con los ojos al suelo,
como viendo un cristal hecho pedazos:
el cristal de la copa en que bebimos
un vino tierno y pálido…

Como si nos hubiéramos perdido,
nuestros brazos
se buscan en la sombra… Si embargo,
ya no nos encontramos.

En la alcoba profunda
podríamos andar meses y años, en pos uno del otro,
sin hallarnos. 

Canción de las Voces Serenas

Se nos ha ido la tarde
en cantar una canción,
en perseguir una nube
y en deshojar una flor.

Se nos ha ido la noche
en decir una oración,
en hablar con una estrella
y en morir con una flor.

Y se nos irá la aurora
en volver a esa canción,
en perseguir otra nube
y en deshojar otra flor.

Y se nos irá la vida
sin sentir otro rumor
que el del agua de las horas
que se lleva el corazón… 

Confianza

Esta noche tu amor me penetra
como llanto de lluvia en negrura,
o, más bien, ese ritmo sin letra
que de un verso olvidado perdura;

y me torna profundo y sencillo
como el oro del sol tamizado
que renueva, en hipnótico brillo,
el barniz de algún cuadro apagado.

Voz

Tú me llamaste al íntimo rebaño
-única voz que manda cuando implora-
mientras la burla despreciaba el daño
y florecía, en el cardal, la aurora.

Era la intacta juventud del año.
Principiaban el mes, el día, la hora…
Y el corazón, intrépido y huraño,
te oía sin creerte, como ahora.

¡Ay!, porque -desde entonces-, ya disperso
sobre la vanidad del universo,
a cada paso, infiel, te abandonaba

y con cada promesa te mentía
y con cada recuerdo te olvidaba
¡y con cada victoria te perdía! 

Invitación al Viaje

Con las manos juntas,
en la tarde clara,
vámonos al bosque
de la sien de plata.

Bajo los pinares,
junto a la cañada,
hay un agua limpia
que hace limpia el alma.

Bajaremos juntos,
juntos a mirarla
y a mirarnos juntos
en sus ondas rápidas…

Bajo el cielo de oro
hay en la montaña
una encina negra
que hace negra el alma:
Subiremos juntos
a tocar sus ramas
y oler el perfume
de sus mieles ásperas…

Otoño nos cita
con un son de flautas:
vamos a buscarlo
por la tarde clara. 

Mediodía

Tener, al mediodía, abiertas las ventanas
del patio iluminado que mira al comedor.
Oler un olor tibio de sol y de manzanas.
Decir cosas sencillas: las que inspira el amor…

Beber un agua pura, y en el vaso profundo
ver coincidir los ángulos de la estancia cordial.
Palpar, en un durazno, la redondez del mundo.
Saber que todo cambia y que todo es igual.

Sentirse, (al fin!, maduro, para ver en las cosas
nada más que las cosas: el pan, el sol, la miel…
Ser nada más el hombre que deshoja unas rosas,
y graba, con la uña, un nombre en el mantel… 

Paz

No nos diremos nada. Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío
y besaré, en el hueco de tus manos abiertas.
la dulzura del mundo, que se va, como un río…

 

Agosto

Va a llover… Lo ha dicho al césped
el canto fresco del río;
el viento lo ha dicho al bosque
y el bosque al viento y al río.

Va a llover… Crujen las ramas
y huele a sombra en los pinos.

Naufraga en verde el paisaje.
Pasan pájaros perdidos.

Va a llover… Ya el cielo empieza
a madurar en el fondo
de tus ojos pensativos. 

Continuidad

No has muerto. Has vuelto a mí. Lo que en la tierra
-donde una parte de tu ser reposa-
sepultaron los hombres, no te encierra;
porque yo soy tu verdadera fosa.

Dentro de esta inquietud del alma ansiosa
que me diste al nacer, sigues en guerra
contra la insaciedad que nos acosa
y que, desde la cuna, nos destierra.

Vives en lo que pienso, en lo que digo,
y con vida tan honda que no hay centro,
hora y lugar en que no estés conmigo;

pues te clavó la muerte tan adentro
del corazón filial con que te abrigo
que, mientras más me busco, más te encuentro. 

Civilización

Un hombre muere en mí siempre que un hombre
muere en cualquier lugar, asesinado
por el miedo y la prisa de otros hombres.

Un hombre como yo; durante meses
en las entrañas de una madre oculto;
nacido, como yo,
entre esperanzas y entre lágrimas,
y -como yo- feliz de haber sufrido,
triste de haber gozado,
Hecho de sangre y sal y tiempo y sueño.

Un hombre que anheló ser más que un hombre
y que, de pronto, un día comprendió
el valor que tendría la existencia
si todos cuantos viven
fuesen, en realidad, hombres enhiestos,
capaces de legar sin amargura
lo que todos dejamos
a los próximos hombres:
El amor, las mujeres, los crepúsculos,
la luna, el mar, el sol, las sementeras,
frío de la piña rebanada
sobre el plato de la ca de un otoño,
el alba de unos ojos,
el litoral de una sonrisa
y, en todo lo que viene y lo que pasa,
el ansia de encontrar
la dimensión de una verdad completa.

Un hombre muere en mí siempre que en Asia,
o en la margen de un río
de África o de América,
o en el jardín de una ciudad de Europa,
Una bala de hombre mata a un hombre.

Y su muerte deshace
todo lo que pensé haber levantado
en mí sobre sillares permanentes:
La confianza en mis héroes,
mi afición a callar bajo los pinos,
el orgullo que tuve de ser hombre
al oír -en Platón- morir a Sócrates,
y hasta el sabor del agua, y hasta el claro
júbilo de saber
que dos y dos son cuatro…

Porque de nuevo todo es puesto en duda,
todo
se interroga de nuevo
y deja mil preguntas sin respuesta
en la hora en que el hombre
penetra -a mano armada-
en la vida indefensa de otros hombres.
súbitamente arteras,
las raíces del ser nos estrangulan.

Y nada está seguro de sí mismo
-ni en la semilla en germen,
ni en la aurora la alondra,
ni en la roca el diamante,
ni en la compacta oscuridad la estrella,
¡cuando hay hombres que amasan
el pan de su victoria
con el polvo sangriento de otros hombres! 

México Canta en la Ronda de mis Canciones

México está en mis canciones,
México dulce y cruel,
que acendra los corazones
en finas gotas de miel.

Lo tuve siempre presente
cuando hacía esta canción;
¡su cielo estaba en mi frente,
su tierra en mi corazón!

México canta en la ronda
de mis canciones de amor,
y en la guirnalda con la ronda
la tarde trenza su flor.

Lo conoceréis un día,
amigos de otro país:
¡tiene un color de alegría
y un acre sabor de anís!

Es tan fecundo que huele
como vainilla en sazón
¡y es sutil! Para que vuele
basta un soplo de oración…

En la duda arcana y terca,
México quiere inquirir:
un disco de horror lo cerca…
cómo será el porvenir?

¡El porvenir! ¡No lo espera!
Prefiere, mientras, cantar,
que toda la vida entera
es una gota en el mar;

una gota pequeñita
que cabe en el corazón:
Dios la pone, Dios la quita…
(¡Cantemos nuestra canción!) 

Jaime Torres Bodet

 

La cosecha de Poetastrabajando del mes de Abril de 2012

Publicado por admin con fecha mayo - 8 - 2012 COMENTAR






Relevable

No tomes tu piel como un artilugio para tenerme a tu lado,
Ni parpadees con la intención de que cruce a tu acera
Que si bien es cierto que de tu vientre he descifrado profecías,
Y que a ratos parezco desfallecer sino me acurruco en tus flancos,
Tengo claro que en mi vida las raíces dependen nada más de mi agua,
Y que el fruto sabrá a las poesías que solo yo escribo.
Queda constancia de que tu belleza es inmensa,
Te lo he demostrado con caricias hasta en horas extremas,
Y está confirmado que desafío esquemas,
Por trazar con mi lengua travesías a destinos oscuros…
Pero no vuelvo a olvidar las llaves de mi nave en puerto alguno,
O a deshacer mis maletas para guardarlas debajo de camas,
Ni a soltar mi botiquín para casos de urgencia,
No te creas indispensable,
Acepta lo insignificante que somos…

Silencios Oscuros


BOLA DE SABÃO

Caminhava pela vida normal afora
quando percebi toda a mentira…

Então corri depressa para o Café, sentei-me,
e deixei que se instalasse completamente
essa campânula transparente de isolamento elástico
que ainda não tinha visto antes,
e que, em mim, não passava de uma suspeita
-mas que realmente nos cerca, etérea,
roçando-nos em suave evanescência,
quase brilhante como uma bola de sabão.
Ou que nos envolve como uma aura, para os mais místicos.
Que nos acompanha os gestos, e permite tocar, cumprimentar,
sem inibir o tato, a carícia, o gesto intimo…
Mas que nos separa dos outros, tão cansados,
tão previsíveis, tão solitários em grupo…
- e fora da bola de sabão.
Foi assim que olhei a cidade e os passantes.
Pela primeira vez com esses novos olhos,
preparados para ver bolas de sabão.

Não…
O sabor do café não mudou!

©Henrique Mendes


LLEGASTE A MÍ UNA MAÑANA

Al igual que una gitana
que dice leer el futuro
llegaste a mí una mañana
con un amor tierno y puro.

Vi en tu rostro reflejarse,
el sol del amanecer
y en tu cuerpo dibujarse,
lo amorosa que has de ser.

Como un cristal transparente
tu semblante yo miré
y lucías tan sorprendente
que de ti me enamoré.

Fue amor a primera vista
y aún no logro comprender
cómo es posible que exista
una visión tan fortuita,
que a dos seres fortifica
para poderse querer.

Jorge Sierra


ES LA NIÑA DE MIS SUEÑOS

Hoy miré a una bella niña
con un lindo caminar
poseedora de un encanto,
el cual hoy pude admirar.

La observé con gran tormento
pues ella en ningún momento
mis ojos pudo mirar,
y ver aquel sufrimiento
que a mi corazón inquieto,
la niña pudo causar.

Es la niña de mis sueños
a la cual quisiera amar
y sentirme yo su dueño
en mi diario despertar.

Quisiera estar a su lado
y poderla enamorar,
con todo el sumo cuidado,
de un buen hombre enamorado,
que solo la ha de adorar.

Yo sé que ser persistente
buenos frutos me darán,
así que seré insistente
¡Oh! mis deseos se doblarán.

Me he de mostrar excelente
sin importar que dirán,
diciéndole he de amarte,
mi cuerpo te protegerá
viviendo una vida excitante
con respeto y dignidad

Jorge Sierra


NO CREÍA EN SUPERSTICIONES

Supersticioso no soy, pero dicen por allí
que hay amuletos que ayudan
y unos de ellos conseguí.

Traigo un collar en el pecho
con polvos de colibrí
que dicen que amores ya hechos
solos llegarán a mí.

De mi cintura colgado
y sin tenerlo a la vista,
está el casco de un venado,
disque, pa´ volverme artista.

Mi bolsa en el pantalón,
trae la cola de un conejo,
pues dice el compadre Hilarión,
que así no me harán pendejo.

Yo no creía en nada de esto,
mas he podido probar
que me sobran los amores,
soy un artista al bailar,
mas lo que dijo el compadre,
aún falta por comprobar

Jorge Sierra


LUCHA SIEMPRE HASTA VENCER

Luchar siempre hasta vencer
deben ser nuestros ideales,
pues diario al amanecer,
hay que enfrentarse a chacales.

Jorge Sierra


MULATA

Mulata de piel tan bella
y de cuerpo escultural,
luces como aquella estrella,
que apareció en el portal.

Tu has de ser de aquellas Diosas,
que en el Olimpo han de estar,
pues eres tan primorosa
como el más lindo palmar.

El color que hay en tus ojos
se asemejan al del mar,
dando brillo a mis antojos,
que has podido cautivar.

Mulata déjame amarte
y en tu pecho colocar,
un collar hecho con perlas,
cosechadas en el mar.

Y por si esto fuese poco
un altar te construiré,
en el cual este hombre loco,
siempre dirá, te amaré.

Jorge Sierra


Ninguna palabra de amor

Ninguna palabra de amor
puede ser más que una improvisación.
En todas nos recreamos
como amores antiguos, renaciendo.
Y en todas nos sepultamos
como tristezas nuevas, muriendo.

Por eso amamos con entusiasmo, ávidamente,
porque no hay más formas de amar que así:
- amando, como si amar no fuera
más que una finalidad en sí misma,
un extremo a qué apuntar,
un norte fuera de una brújula
extraviada de su función…

Amamos porque la alternativa no existe,
y amar es mucho más dulce que apenas ser
- sin gracia, sin cielo, sin pájaros accidentales,
todo descubierto en un instante insospechado
que no existiría una hora antes,
simplemente por no haber palabras para amar…
y el amor también ser hecho de palabras !

©Henrique Mendes


De nuevo El Vía crucis

Fue la materia el origen de todo
principio de aquella eclosión,
que permitió que el universo
sembrara su espacio de estrellas
con su grandioso “Big bang”.
Fue aquel líquido primigenio
el agua milagrosa de vida,
la misma con la que Pilatos
lavó sus cómplices manos,
cual lavatorio de culpas…
La misma que cual divino castigo
lo inundó todo, con el diluvio.

Cada año se cumple el mismo drama,
La misma farsa; una y otra vez,
se ejecuta la misma parafernalia
cual impúdica hipocresía.
Seguimos celebrando su crucifixión,
y muerte de un Justo, que al igual
que otros muchos y a lo largo
de los tiempos, y de diferentes
civilizaciones, fueron ejecutados.

Torturados, muertos y vilipendiados
unos, otros perseguidos, o ignorados,
mas todos cargaron con la Cruz
redimiendo las culpas y yerros ajenos.
Cristo, Gandhi, Teresa de Calcuta,
Martin Luther King, Nelson Mandela,
Eleonor Roosevelt, Desmond Tutu,
Aung San Suu Kyi, y otros muchos;
seres buenos, nobles y generosos
que ofrecieron la otra mejilla crucificar
en nombre de quienes no lo merecían.

¿Cuántos crucificados, aún quedan
por inmolar en nombre de un Dios?
¿Cuántos más son necesarios
en la construcción de una sociedad
más injusta y despiadada?
¿Será cierto aquello que predicen
los más agoreros cuando dicen:

“Sólo el hombre es responsable
De su propia destrucción”
Más nos valiera reflexionar en ello
Antes que la tregua acabe…

©Roberto Santamaría


QUISIERA OLVIDARTE PRONTO

Aún no encuentro la salida
del laberinto en que estoy
y en el cual, mujer ingrata,
tú me has hundido hasta hoy.

Quisiera olvidarte pronto
y sacarte de mi vida,
la cual aún tiene la espina,
clavada y no la soporto.

Nuestro amor ya no es el mismo
de muchos años atrás
y ya existe un gran abismo,
que es difícil de tapar.

Muchas veces lo intentamos
pero nunca funcionó,
y aunque sí nos perdonamos
nuestro amor sí feneció.

No esperemos ofendernos
y pongamos solución
a lo que es inevitable
que es nuestra separación.

Jorge Sierra


MI RANCHO AL AMANECER

Qué hermoso se ve mi rancho
cuando empieza a amanecer
y escucho cantar a Pancho
con gran alegría y placer.

Lo acompañan los jilgueros,
los canarios y el gorrión,
los gallos y los vaqueros
que entonan bella canción

Se mira el sol a lo lejos
con gran brillo y resplandor,
veo correr a los conejos
y al cóndor que es planeador.

Muy cerca de mí una marrana,
presume a sus marranitos,
los que todos son gorditos
y de enormes cachetitos.

Toros, vacas y becerros
brincan en los pastizales,
mientras cabras y borregos
se pierden en los matorrales.

Pavos, patos y gallinas
se han ido hacia los maizales,
en tanto que las palomas
buscan agua en los canales.

Se respira un aire puro,
el smog no llega aquí
y de eso sí estoy seguro,
que hay un DIOS que vive aquí.

Mi rancho yo lo disfruto
cuidando a mis animales
y entrego a cada minuto,
gran amor a mis chavales.

Cada año se hace fiesta
y nos solemos reunir
disfrutando con la orquesta
de un baile de frenesí.

Honramos al santo patrono,
que es San Francisco de Asís,
al que se le ofrenda un toro,
con tal de verlo feliz.

Jorge Sierra


PEDIRÉ SE ME CONCEDA

Quien puede vivir seguro,
en un mundo tan obscuro,
en donde el hombre no es puro
y es causante del dolor.

Y miramos con tristeza,
que es el hombre. Que obra y piensa,
el que actúa con gran firmeza
porque no exista la paz.

Y el que también es capaz
de acabar a como sea
en un tiempo muy fugaz
a una Nación donde sea.

Se habla de un arma nuclear
a la que todos condenan
y a la tierra hará explotar,
cuando unos locos lo quieran.

Quizás cuando esto suceda,
mi muerte habré consumado,
mas quiero que se me conceda
ver sufrir a los malvados.

Jorge Sierra


SON POCOS EN RECONOCER

Mientras más viejos quedamos,
más entupidos estamos.
Y no a bien reconocemos,
el tiempo en que envejecemos.

Jorge Sierra


EL CHIEF

Al chief hay que compararlo
como si fuese bebida
para poder soportarlo
en la mesa y la cocina.

Jorge Sierra


LA TIERRA SUFRE UN CÁNCER DOLOROSO

Desde lo más profundo de la tierra
se están alimentando los volcanes,
qué susto siempre dan a los mortales,
exhalando bocanadas de candela.

Son pocos los que aún siguen con vida
y el hombre ya los tiene detectados,
mas nunca los tendrá bien controlados
y arrasarán la vida en los poblados.

Se dice que son monstruos ya dormidos
y tardan mucho tiempo en su letargo,
del cual se continúan alimentando
con agua, gas, cenizas y con fuego.

Hay veces su rugir insusceptible,
el hombre es incapaz de detectarlo,
volviéndose irritable e irresistible
y no hay un ser que diga, he de apagarlo.

Vomita fuego, lava y hasta gases,
arrasa con la vida en las laderas,
pero hay hombres que, necios y sagaces,
lo enfrentan cual si fuese mansa oveja.

La tierra en que vivimos no está quieta
y somos los humanos quienes la explotan,
al grado de que ya se encuentra enferma
y no hay la medicina para curarla.

En cada año que pasa lo demuestra,
no para de mandarnos los ciclones,
tornados, huracanes, tsunamis y temblores,
los cuales siempre traen preocupaciones.

¿Por qué deterioramos el subsuelo?
¡Que acaso no habría vida sin petróleo!
por qué sobre explotar bosques y mares,
matando plantas, peces y animales.

La tierra está cansada y explotada
y no le damos tregua en la jugada,
se encuentra ya molesta e indignada
que ya en cualquier momento nos acaba.

Por eso es que vomitan los volcanes,
los ríos siempre aumentan sus caudales,
los mares han cubierto los playares
causándoles gran daño a ésos lugares.

¿Adónde han de llevarnos los avances
de la tecnología que hacen los hombres?
fabrican barcos, cohetes y hasta aviones
y ese cigarro al que llaman AUTOMÓVIL.

Los cuales envenenan el ambiente
que a todo ser humano está matando
con virus con los que ya han sido formados
los cánceres que el hombre está sufriendo.

Fenómenos del niño y de la niña,
rotura de la capa del ozono,
deshielos de glaciares a lo grande
son causantes de éste cáncer de la tierra.

Países poderosos que hacen pruebas,
de ese poder nuclear que han inventado,
minando nuestros mares con agravio,
sin darle a éste planeta una tregua.

Deténganse no sean tan desgraciados,
no sigan dando muerte a este planeta,
¿Por qué? el continuar siendo onerosos
y no mejor pensar ser amistosos.

La tierra, no es mentira, está cansada
de tanta falsedad que hay en el mundo,
dejémosla que sane y nos arrulle,
pues si esto es lo contrario nos destruye.

Jorge Sierra


Al hombre Griego… Inmolado

Prefiero morir a rebuscar en la basura, comida.
Prefiero ser libre a estar mancillado a la cultura del miedo,
prefiero subir al Olimpo, ser hombre,
prefiero alzar mi vuelo antes de buscar mi sustento entre sobras,
¿será que yo sobro?

Entonces entre el fuego limpiaré mi cuerpo,
seré flama, seré una pira humeante y aún así digna,
digna a mis ojos, no pretendo me des dignidad por mi acto.

Prefiero ser un muerto en las cavernas oscuras de la tierra negra,
a doblar mis rodillas ante la barbarie del hambre,
me niego y si me niego
entonces muero, por mí, por mi dignidad.
Por Grecia.

Huilqui


EN AGRADECIMIENTO A POETAS TRABAJANDO

El tío jas agradece,
a poetastrabajando
este premio que enaltece
a mi ego que aún no crece.

Envío mi agradecimiento,
por este premio otorgado
y emotivo cumplimiento
a quién lo había apalabrado.

Para mí es un gran honor,
recibir tan bello obsequio,
que sé, lo dan con amor
a éste integrante del gremio.

Deseo compartir con todos
mis amigos de este foro
este premio, el cual todos
debemos mirar con decoro.

La belleza del metal
aumenta el significado
que para un pobre mortal,
éste premio fue otorgado.

Gracias doy a directivos
que oportunidad nos dan
de tiempos tan emotivos
que unidos nos mantendrán.

RUSSO, ROBERTO Y LEONOR
y todos los integrantes
que forman la mesa de honor
continúen siendo brillantes.

Jorge Sierra


GRACIAS POETAS TRABAJANDO






Gracias a poetas trabajando
por este regalo tan valioso,
créanme que a todos vivo amando
con este corazón que es asombroso

“Dios bendiga e ilumine a los del foro y a nuestros invitados”

Jorge Sierra


ONDE DEIXEI DE IR

Não me surpreendo por não ter sido ontem,
nem anteontem, nem por esses dias,
que essa memória se afastou de mim
e se aninhou em algum canto onde deixei de ir.

Surpreendo-me nessa descoberta simples,
mas tão…tão trágica, dramática, quase obscena,
de haver em mim – inimagináveis -
cantos recônditos, onde deixei de ir.

Profundos, e impossíveis de localizar
sem um gatilho que temerariamente
mos apontasse,
como um dedo nodoso, e feio.
Acusativo e predisposto a um drama
ortopédico. Voilá…

Ou então descobertos assim, singelamente,
num arrulho de pomba-surpresa flanando.
Sons de ar revolvido ao pousar na chegada,
num ciciar prazenteiro de penas,
e aquele arfar hesitante, questionável,
que ainda não entendi
se vem de todas as coisas
antes de acontecerem realmente,
ou se vem de dentro de mim,
murmurando-lhes boas vindas,
ao revê-las mais uma vez…

©Henrique Mendes


MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Cuando las flores se abren
y el cielo truena
y llueve
y el día se hace oscuro…

Aparezco yo.
Buscándote en aquella tarde.
Tarde de adiós.

Pero tarde te busco.
Ya te has ido, y las flores
no son flores.

Te dibujo mi corazón en el aire.

Y a través de él
más flores se abren
y corro y corro y el cielo truena
y corro más fuerte… y llueve.

Delante del día oscuro llueve.
Y me perdonas.

¡Y te alcanzo!

Chico Malo


Grito

Grito
porque el silencio,
repleto de anhelos que se ajan,
sabe a congoja y pesadumbre;
porque aturdida de realidades
no quiero desafinar versos
en poemas de diván.

Mi grito,
mar de angustia
entre distancias y palabras oprimidas,
impotencia y desasosiego;
compañero en mis puños apretados
hamacando preguntas
sin respuesta.

Un grito,
sólo un grito,
hendida el alma,
un derroche de voz sin máscara
bajo un alud de recuerdos.

Un grito y punto muerto,
sinuosa calma,
para seguir
viviendo

Leonor Aguilar


CURVANDO HORIZONTES

Regresas…

Al umbral que cruzo
con tus labios en los míos
prófugo de tu silencio.

El beso estremece.

Y desesperado
el amor desciende
confiscándole al tiempo, su sed.

Tus ojos dan un paso, y mi mundo
alcanza el tuyo
ocultándome en tu piel.

En tus suspiros.

Chico Malo


LÁGRIMAS DEL CORAZÓN

Ahogo el grito del grito contenido.

Es la ola gigante que no trata
que maltrata
que inunda lo inundable.

Tapa.

Flores y soles…

Silencio.

Chico Malo


NO DEJES A MI ALMA SUFRIDA

No deseo verte sufrir
ni mortificar tu vida,
me has dicho que has de partir
dejando a mi alma sufrida.

Desconozco aún el motivo
por el cual quieras hacerlo,
mas si lo haces efectivo,
tu amor no he de retenerlo.

No recuerdo haber fallado,
pa’ merecer tal castigo,
permaneceré callado
mientras no vuelvas conmigo.

Jorge Sierra


ALMA, VIDA Y CORAZÓN

Tu alma, vida y corazón
me cayeron desde el cielo
y aún no sé la razón,
por lo que me das consuelo.

Eres mi mar y mi río,
eres mi lago encantado,
al cual siempre le sonrío,
por mantenerme a su lado.

Te mantienes siempre en cauce
y me llevas lentamente,
donde nadie nos alcance
y critique tontamente.

Este amor que abiertamente
profesamos con romances
y al que tú y yo tiernamente,
le damos logros y avances.

Siempre estoy a tu merced
y al capricho de tu cuerpo,
mas quiero que sepa usted,
que si esto no fuese así,
ya sería yo, un hombre muerto.

Jorge Sierra


A MI ESPOSA AMADA

Lupita amada, bello es tu nombre,
y tu hermosura me cautivó,
dejando en mí una impresión enorme,
de la que este hombre se enamoró.

Tu trato amable es el de un ángel,
tu risa hermosa cual bella flor,
tus ojos lindos cual bello arcángel
que desde el cielo te manda amor.

Mujer divina, dama preciosa,
tu aroma es suave y es de jazmín,
y siempre luces como una rosa,
de ésas que adornan nuestro jardín.

DIOS nunca, nunca se ha equivocado,
y a ti te hizo a la perfección
pa’ darle gusto a tu esposo amado,
el cual te adora con gran pasión.

Jorge Sierra


ERAN CARAS ILUSIONES

eran caras, ilusiones.
Al oeste de las Islas Sándwich
se vendieron.

Como jamón del medio, me dio a probar.
Ella…
La cara de ropero.

- Espero veneno, dije.
- No, no, no… Cómelo.

Gaviotas y osos volaban repuestos.
Días infelices de ocio y avestruz.

Y me dije, por última vez:

¡Carísimas…!
Las ilusiones.

Chico Malo


A Federico García Lorca: Un Abrazo

Tuya es la tristeza más triste.
Ella amotina pájaros en aquel beso inconcluso.

Tu tristeza duerme brazas en mis manos
y la frente agoniza estatuas
calando aun más dolores almidonados.

Mueres en el tiempo desprogramado del amor.
Dueles el dolor de sirenas en el vientre.

Ay, Federico, que naciste en la víspera de horas y presentes,
mirándole en gritos desde tus selvas de coral,
el Dalí de tu boca se perdió sin entenderse,
y te quitó el primer amor que en tu tristeza calla.

En la forma de tu línea soy sola y silvestre,
pero deja un prisma en mis maderas de mármol,
y déjame caer en tus ramas con tu tristeza en paisajes.

Bien-venido éste, tu dolor que construye mi nombre,
mi nombre nuevo en peces con manos atadas,
cerrándose el abrazo en todos los tiempos
el reflejo que es tuyo en mi consuelo.

Hoy son mariposas las que fluyen como conchas
revueltas en todas las olas de un siglo,
para arrastrarse en pedazos
hasta mi ausencia de amor.

G. Landrón


EN TUS OJOS

Hay una flor, que de noche
recita tu luz.

Es en tu mirada distraída
donde se refleja la luna de otoño.

Es en su centro, inocente
donde se lee la historia de un pasado no muy lejano
un pasado, colmado de amor y presencia.

Inmensas hojas negras, hojas puras
remarcando silencios nocturnos, tiernos, soñados
hechos realidad.

Estoy seguro que vive en tus ojos.
Y te miro y me miras interrogante.

Cómo decirte, que veo inquietos…
pétalos
parpadeando.

Chico Malo


ESCORPIÓN DEL AMOR

Al desierto del momento. Ahí
llega tu adiós.

Y llueven, arrojadas por la luna
flores de piedras
que ocultan
al escorpión del amor.

Adiós débil.

Débil
como estrella que del cielo se despide.

Adiós desprendido de tu mano.
Destinado a vagar, dentro de mí.

Queda la tierra, como piel lacerada
y en el aire, sin consumir el veneno.

Palabra nacida. No deseada.
Hija con aguijón.

Hija… de tu adiós.

Chico Malo


NI BIEN NI MAL

Una duda amenazada.

Era todo, y era
vacío.

Tenía mundo ella.

Ciudades enteras.
Calles en diagonal.
Interrogantes
con luces rojas, amarillas y verdes.

Ni bien, ni mal…
Hoy se ha muerto la duda.

Hoy, mi duda
es realidad.

Chico Malo


Fin

Si al encontrarme
No te encuentro
Y si al mirarte
No me ves
Anularnos
Será más fácil.

G. Landron


NO TE DEJARÉ NADA

Puedo dejarte besos, que no alcanzarán.

Debería, si pudiera, dejarte el corazón
y que sus latidos, acompañen tus sueños.

Pero tampoco… tampoco alcanzarán.

En las mañanas, cuando despiertes sola
y sientas el hueco que hay…

Es un mundo enorme, mi mundo.
Sólo si lo dejara todo…

Sólo así, podrías soportar mi ausencia
pero yo
quedaría vacío. Y por eso, nada dejaré.
He decidido…

¡Llevarte conmigo!

Chico Malo


EN LA SELVA

Porque mientras llovía
quedé escondido bajo grandes hojas
viendo pasar, como si un desfile fuera
a la mona, al mono y a los monitos.

Ya no pensé. Con mi nariz
empañando
el cristal de la mañana.

Y dejó de llover.

Chico Malo


Psicosis sísmica….

Psicosis bajo la noche de un día cualquiera,
los perros ladran en los patios y lloran
con lastimeros pregones, es un ruido,
es el sismo que ya llega.

La Luna cruel espejismo de luz acerada,
ilumina entre las sombras de los nogales,
saltan en orden los terrones, el viento
baja no sé de donde, pero agita todo, él y el sismo.

Psicosis de terremotos y Maremotos,
de golpes subterraneos de placas malditas,
no, ya no duermo, deambulo entre los muebles
de mi casa, asusta todo hasta el más leve sonido.

Cinturón de fuego en el país más bello,
sismos que corren y recorren kilómetros y kilómetros,
ordenados como ejército avasallador, temor al estilo esquizofrénico.
Psicosis que mata día a día.

Huilqui


ALGUIEN ME LLAMÓ POETA

Alguien me llamó poeta…

¿Se puede ser poeta, sin capturar
la belleza del mundo que no es?

¿Se puede escribir sobre el amor
bañado en tristeza por no ser amado?

¿Cómo enderezar palabras
de un insoportable verso de acero
si nacen, estampadas en la mentira?

No, no, no…
¡Eso no es ser poeta!

Mezclando Luna y Sol
da como resultado un día menos
y eso…

¿Es ser poeta….? ¿O imbécil?

Chico Malo


CANTA Y CANTA SIN PARAR

Cantas río y ríes
cantas encantando al porvenir
cantas, estrellándote en el mar
y cantas… cuando sueltas tu verdad.

Cantas sobre el llanto del metal
lloras en los ojos de aguantar
calmas colmado, indómito río
cuando ves
que no doy más.

Chico Malo


CUMBRE EN EL ESPACIO

Se congregan hoy…

Estrellas.

Estrellas que desean anclar tus conflictos.

Unas dos o tres lunas con reclamos.
Disparadas y locas, que de tus ojos
no han sabido, a tiempo escapar.

No esperes
salvadores cometas, facetas de monjes
que no se toleran sin cola.

Blues
que hablan ahora, ardientes e inclinados
enojados, intensos como café
describiendo esas molestias. ¡Tías molestias…!

Y gritos cañaverales.

Mares del espacio que hacen ruido.
Esas mismas noches que no han dormido
son sin tu nido mudo, el insólito canto
que no proclama verdad.

Tú amas así. Amas mi ático, que no es suficiente.
Para ti, insolente y belicoso, pozo o espacio
frío, pero mío. Y el único
que te ofrece un hogar.

Te pido, te ruego, que tus gritos de herir
no se cuelguen del cielo. Cielo…

¿Es mucho pedir?

Chico Malo


TEMO…

Te siento llegar.

Superas mis defensas
y con ímpetu
golpeas puertas de mi castillo.
Puertas, de hierro retorcido.

Pero no me abro… ¡Te temo!

Mi fortaleza es débil.
Viejo castillo de adobe y dolor.
Rampas de años, foso sin fondo.

Insiste tu sonrisa. ¡Atrás…! ¡Atrás…!

Mi amor ulcerado, atontado, híbrido.

Rodeas con tus flores, sueños, delirios.
Y tu pelo lacio, perfumado e inocente
acaricia
mi rostro universal.
Desnudándome…

Te doy mi mano. Y a través de ella
sólo mi mano.

Temo.

Perder mi castillo.

Chico Malo


TE ESPERABA

Has acariciado mi piel con tu sonrisa.
Has vuelto…
a conmoverme.

Nunca quise irme, sin ti.
Sabía, que tarde o temprano, regresarías
y habría muerto, si no hubiera estado
esperándote.

Y ahora otra vez en mi piel
inundándome, atravesándome los poros
en esa loca carrera, que sólo culmina
en el corazón.

¿Qué más puedo pedirle a la vida hoy?

Eres todo mi sueño, todos mis sueños.
Eres la realidad que siempre ansié vivir.
Y te miro y te respiro y te toco…

¡No puedo creerlo…!

¡Soy feliz!

Chico Malo


CORTESANOS

Viven días
a los que se le pierden las pestañas
días de ojos feriados, días…
por los que nadie se atreve a llorar.

Días escapados del hielo vacío, de esos días
con horas apretadas, envalentonadas
que aún, infiltrados por las noches
no pueden
disimular su pobre luz.

Días que al morir sin muerte
se revuelcan amarillentos
como si fueran hojas enfundadas
de hiperbólico presente.

En el fondo y resistiendo a tu lucha
siguen siendo cortesanos
aquellos días, en los que fuiste herida
por tu primera
soledad.

Chico Malo


La Fotografía

Cruzando el puente curvo
una mujer de 50
falda y camisa cualquiera
con toda su menudez china
ni sube ni baja la vista.
Cruzando el puente curvo
una mujer de 40
pegando su bolso al hombro
anda que anda sin suerte,
piensa y mira al cielo.
Cruzando el puente curvo
una mujer de 20
reposa en un pensamiento
para su estuche de sombras.
Otras mujeres,
igualmente serias,
van deprisa y adelante.

Una mira a la cámara.

Ninguna mira al suelo.

Donde cierra el puente
su descenso,
y a un lado para no pisarla,
sola con su taza vieja,
tensa y acostada.
Tensa y de pies cruzados.
Tensa y de brazos vacíos.
Toda sucia y callada,
con todo su sexo gritando en cámara
con los ojos tan abiertos
en su piso duro y sereno
cuan larga se es a los dos años
la niña no sabe de juegos.

Tan toda y tan nada.

Pasan las generaciones
Y ninguna mira al suelo.

G. Landron


Cómo Duele

¡Cerrarme!
Sentarme en el piso.
Enlazar las rodillas.
Contener la frente.
Comprimir orejas.
No oír.
Cerrar los ojos.
Hacer coyuntura.
Ya soy feto.
Desnacida.

¡Cerrarme!

Duele, dilatado y profundo,
este mundo extenso.

Duele los que
no perciben que duelen.
Duelen todos los exhumanos.
Duelen los humanos sin mesura.
O se está vivo.
O se está muerto.
Con mucho.
Con poco.

Van rompiendo sus nombres.

¡Duele!
¡Cómo duele!

G. Landron


LUGAR Y TIEMPO EQUIVOCADOS

No encajo. No.

Porque siento hilos
de otra sangre.

Tirantes hilos, uniéndome al pasado.
A ese objeto, tallado sin mi acuerdo.
A esa historia de lágrimas
que no saben a mí, y que nunca
nunca
lloré.

Cuñas…
Que desgarran carne en mi memoria.

Lugares que no me pertenecen.
Tiempos que no son míos.
Lugares y tiempos, donde amé
y fui amado.

¡Y en ese dolor vivo! La muerte.

Esa muerte…
Que aún no tuve.

Chico Malo


Poesía

Poesía.
Pacto con el ser.
Pornografía del sentir.
Disiparse en papelitos
o sumarse.

Poesía.
Vulgarizar lo intocable.
Sanguinar la sinrazón.
Controvertir lo inobjetable.
Voz.

Poesía.
Apresar paisajes.
Fraccionar chispas.
Congestionarse palabras.
Desbastar.

Poesía es sincensurarse.

G. Landron


TE ESPERO, TE ESPERO

Te espero, me pierdo
contengo el aliento
me apeno
no sueño, discrepo
me digo
espero, te espero.

Respiro la hora
resuelvo mi vida
mañana no quiero
siniestros los pozos
y de nuevo me digo
te espero, te espero.

Y… ¡Llegas!

Me traes tus ojos
se mueve mi alma
la brisa me abriga
y tus labios me dicen…

¡Te quiero! ¡Te quiero!

¡Te quiero, mi amor!

Chico Malo


SEAN REALIDADES O MENTIRAS

Poesía, es todo aquello
que nace de tu interior,
la hacen reyes y plebeyos
y tu humilde servidor.

Sean verdades o mentiras,
sean cuentos o leyendas,
el poeta siempre encuentra
dar realce a sus ofrendas.

Todo lo que son poesías
nuestra vida las engendra,
llenándolas de caricias,
de alegrías y de eso hay muestras.

El poeta ha de inspirarse
de acuerdo a aquellos momentos
en los que habrá de encontrarse
con sus sentidos abiertos.

Y como todo en la vida,
hay realidad y mentira,
mas no hay poeta que escriba
ambas cosas sin sentirlas.

Jorge Sierra


NADA ALCANZA

Tu perfume…Obstinado.

Galopa al naciente
penetrándome el alma.

Culpo a la noche
y a mis insoportables dedos.

¡Caprichosos dedos!

Que no se resisten y buscan bajo mi piel
letras ocultas, jeroglíficos cobardes
que no se animaron a soñar.

¡Y a latigazos son descubiertos!

Terribles latigazos, del endemoniado renglón
que somete a la frase desprevenida, obligándola
a pronunciar tu nombre.

Culpo al día y a mis insoportables dedos.

Contigo despierto al fin. Y aún así, tenerte…
No alcanza.

Y a la luz del día, lo vivido sin olvido
se quema, y sólo queda
tu perfume.

Chico Malo





Josefina Plá

Publicado por admin con fecha abril - 6 - 2012 COMENTAR


Josefina Plá


Nació en Fuerteventura en 1909. Siendo todavía una niña se trasladó con su familia a San Sebastián, en Gipuzkoa. Desde muy joven publicó sus primeros poemas en la revista Donostia. Se casó con el ceramista paraguayo Andrés Campos Cervera y viajó a aquel país a los dieciocho años, estableciendo allí su residencia definitiva.

Su obra abarca el teatro, la narrativa, la poesía, las artes plásticas, el periodismo escrito y radiofónico, la crítica de arte, la investigación histórica y el ensayo. Colaboró en los diarios La Nación, La Tribuna y El Orden. En este último creó una sección fija de reseñas de libros de poesía. Fue secretaria de redacción de El Liberal. Contribuyó a la creación del teatro nacional paraguayo, en estrecha colaboración con el dramaturgo y actor Roque Centurión Miranda. Viajó a Europa con su marido en dos ocasiones (1930-1932 y 1935-1938). En el segundo viaje, la guerra civil española sorprendió al matrimonio en Valencia. No pudieron regresar a su país y allí enfermó y murió su marido.

Ella volvió sola a Paraguay en 1938 y continuó su actividad cultural: escribió para el teatro, creó una escuela de cerámica, enseñó en la Escuela de Arte Escénico y encabezó el movimiento renovador de la poesía paraguaya, junto con el novelista Augusto Roa Bastos y con el poeta Hérib Campos Cervera. Ha publicado: El precio de los sueños (1934), La raíz y la aurora (1960), Rostros en el agua (1963), Invención de la muerte (1965), Satélites oscuros (1966), El polvo enamorado (1968). Es autora también de la novela La mano en la tierra (1963) y de las obras teatrales Episodios caraqueños (1944) e Historia de un número (1968). Asimismo ha publicado diversos ensayos y antologías sobre la poesía paraguaya y una monografía sobre la obra cerámica de su marido.

A lo largo de su vida recibió una serie de premios, galardones y nominaciones. Destacanla condición de Dama de Honor de la Orden de Isabel la Católica (1977); la de miembro de la Academia Internacional de Cerámica con sede en Ginebra, Suiza. la de miembro fundadora del PEN Club Paraguayo; el trofeo “Ollantay” a la investigación teatral, de Venezuela (1984); la de “Mujer del año” (1977); la Medalla del Bicentenario de los Estados Unidos de América (1976); la condición de Consejera del Vice Ministerio de Cultura del Paraguay; la “Orden Nacional del Mérito” en el grado de Comendador, del gobierno paraguayo (1994); el galardón por su defensa de los derechos humanos, otorgada por la Sociedad Internacional de Juristas; la Medalla de Oro de las Bellas Artes de España (1995); la Medalla Johann Gottfried von Herder; la de miembro de las Academias Paraguaya de la Lengua, de la Historia Paraguaya y de la Historia Española; la de finalista en el concurso de méritos para el Premio “Príncipe de Asturias” (1981); la de su postulación para el “Premio Cervantes”, máximo galardón de las letras hispánicas, en los años 1989 y 1994; la “Ciudadanía Honoraria” conferida por el Parlamento paraguayo en 1998.

Fue miembro numerario de la Academia Paraguaya de la Lengua Española y de la Academia Paraguaya de la Historia. Ha sido nombrada Miembro de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), del Instituto de Investigaciones Históricas y de la Academia Hispanoamericana Rubén Darío. Recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Asunción y el premio de Investigación Teatral del CELCIT. Como artista plástica recibió diversos galardones internacionales y sus obras figuran en prestigiosos museos.

Falleció en Asunción, Paraguay, el 20 de Enero de 1999

Fuentes: Biografíasyvidas.com y Wikipedia


POEMAS


QUISIERA

Quisiera desdormirme y desandarme
Quisiera desfirmarme y desdecirme
Quisiera devolverme y desllorarme
Quisiera a veces desarrepentirme
Por largas avenidas des-soñarme
Los sueños que soñé desolvidarme
Sombra volver del cuerpo. Desamarme
Presentirme. Saber dónde buscarme
Mi propio llanto ser y así sorberme
y ser el metro con el cual medirme
el vaso con el cual mi sed beberme
y el puño que el mal golpe ha de infligirme
Quisiera alguna vez ser la cuchilla
que me corta y saber lo que ella siente
Quisiera alguna vez sencillamente
andar descalza por mi propia orilla


Soy

Carne transida, opaco ventanal de tristeza,
agua que huye del cielo en perpetuo temblor;
vaso que no ha sabido colmarse de pureza
ni abrirse ancho a los negros raudales del horror.

¡Ojos que no sirvieron para mirar la muerte,
boca que no ha rendido su gran beso de amor!
Manos como dos alas heridas: ¡diestra inerte
que no consigue alzarse a zona de fulgor!

Planta errátil e incierta, cobarde ante el abrojo,
reacia al duro viaje, esquiva al culto fiel;
¡rodillas que el placer no hincó ante su altar rojo,
mas que el remordimiento no ha logrado vencer!

Garganta temerosa del entrañable grito
que desnuda la carne del último dolor:
¡lengua que es como piedra al dulzor infinito
de la verdad postrera dormida en la pasión!

Haz de inútiles rosas, agostándose en sombra,
pozo oculto que nunca abrevó una gran sed;
prado que no ha podido amansarse en alfombra,
¡pedazo de la muerte, que no se sabe ver!


Sueño

…Sueño que fuiste impulso de mi latido,
y alas en mi anhelar:
Te mata la vida que nutriste,
como la flor el fruto nacido de sus galas.

Afán que me hechizaste de tan triste,
pensamiento clavado
en mis frágiles pulsos; estilete sutil:
a esa punta que hincaste pereces, traspasado.
Loco sueño disuelto en mi sangre febril:
¡esa sangre te ahoga!
…Morir te miro, ensueño
que fue yo toda -como fue tronco toda hoguera,
y charco toda nube- en un trasvasamiento
imperceptible, blando, como un deshojamiento de rosa,
en un temblor de atravesada mariposa.

Morir te miro, ensueño,
como el árbol mirara arder el vicio leño
cortado de su rama, o pudrirse la hoja

de cuyo muerto libre saldrá la yema roja.
Morir te miro, ensueño,
y tu postrer tristeza es ya casi alegría,
¡y tu último suspiro es ya casi esperanza!

…Hoja muerta, que vuelves a la tierra madura:
¿en qué capullo nuevo, húmedo de ternura,
renacerás mañana, ensueño en agonía…?

Fuimos, en sueños compañeros
Fuimos, en sueños, compañeros:
la vigilia no nos unió.
¡Sólo en los sueños traicioneros
su pie a mi paso se ajustó!

Labios gemelos en el ansia:
¡no unisteis nunca vuestro ardor!
Pupilas, astros de constancia:
¡nunca rimasteis un fulgor!

Jamás la diestras se estrecharon;
los labios sedientos no hablaron;
pero el juramento existió.

Nunca las bocas se besaron;
¡de los besos que no quemaron,
brasa fue el doble corazón!


Sueño de sueños

Secreta noche herida de menguante
cae donde no hay agua ni tierra.
Marcha a cortar el filo de la luna,
mis raíces, que están donde no estuve.

…Traerán mi corazón, negra violeta
que se durmió en la orilla de otro sueño.
Lo he de llamar y no sabrá su nombre.
Me ha de cantar, y no he de comprenderle.

Y llevaré, camino en mediodía
de veinte cielos con opuestos soles,
mi angustia en veinte voces sin mi sangre.

He de llorar mil años sin mi llanto
y he de dormir mil años sin mis ojos
noche con veinte pétalos de luna.


Déjame ser

Deja llevarme mi última aventura.
Déjame ser mi propio testimonio,
y dar fe de mi propia
desmemoria.
Déjame diseñar mi último rostro,
apretar en mi oído los pasos de la lluvia
borrándome el adiós definitivo.

Déjame naufragar asida
a un paisaje, una nube,
al vuelo humilde de un gorrión,
a un brote renaciente,
o siquiera al relámpago
que abra en dos mi último cielo.

Sujétame los brazos.
engrilla mis tobillos,
empareda mis párpados.
Pero tatuada una flor en la pupila,
crucificada un alba debajo de la frente,
acurrucado un beso en la raíz de la lengua,
déjame ser mi propio testimonio.


El soneto de tu voz

Blanda en mi entraña, como tibia lluvia,
beso aplastado corazón a vena;
tiembla en mis ojos, como sol en río
tañe en mis pulsos dolorida plata.

Pincel que te dibuja estremecida
rama en el agua azul de mis anhelos
pasa por mí, y se lleva mi dulzura
como un rayo de luz que fuese abeja.

Ave a quien le nací con viento y nido,
su ala sabe el curso de mi arroyo,
y en el ángulo agudo de su vuelo

-punta de corazón hiriendo en flecha-
una gota de sangre nueva siempre
recarmina las rosas del deseo.


El amor realizado

El amor realizado es un sorbo de muerte
que nos pasa los labios, que se filtra en las venas.
El alma que nos cambia es más ancha y vacía:
más triste y más sedienta, la boca que nos deja.

Dentro del corazón, alárgase una sombra
cada vez que los labios su antiguo vaso llenan.
El amor realizado aguza en nuestros ojos
del imposible anhelo la trémula saeta,
y es paso que prolonga, en cruel hechizo mágico,
ante la planta laxa la cansadora meta…

Amor: perfecto guía para ir al encuentro
del dolor apostado al fin de cada senda…


Imposible

Vaciarme de paisajes, olvidarme caminos,
reedificar el arco de tu desnudo día.
Borrar tus ojos, sendas de mi llagado sueño,
y engriar en mi sangre tus dos terribles manos.

(…La estatua que he vaciado en soledad, volverla
raíz y musgo en tierra, canto y ala en el aire).

…O, en la antípoda lluvia de mi aherrojada llanto,
hacer cantar el muerto pájaro de tu beso.
Tornar a las cenizas las flechas de la llama,
reenhebrar en las venas el hilo del suspiro.

Y del dolor crecido, monstruo y criatura mía,
hacer de nuevo aquella sonrisa que en tus labios
me bautizaba tuya, con el nombre más mío.


Cómo

Ay, cómo abrirte este dolor de llaves,
en soledad de pulso amurallado.
Lo que ya se llevaron, cómo darte,
sueño, renunciación, ausencia, olvido.

Cómo franquear a tu claror las puertas
tras las cuales murió crucificado
cada latido virgen de tu nombre,
desposado no obstante de tu imagen.

Cómo agotar la senda de la ausencia,
el rumbo del viaje jamás hecho,
las jornadas cautivas del suspiro.

Ay, cómo en ascua recobrar ceniza,
y de la piedra absorta hacer el nardo
que se encienda a la orilla de tu sangre…


Tus manos

De las más hondas raíces se me alargan tus manos,
y ascienden por mis venas como cegadas lunas
a desangrar mis sienes hacia el blancor postrero
y tejer en mis ojos su ramazón desnuda.

En mi carne de estío, como en hamaca lenta,
ellas la adolescente de tu placer columpian.
-Tus manos, que no son. Mis años, que ya han sido.
Y un sueño de rodillas tras la palabra muda-.

…Dedos sabios de ritmo, unánimes de gracia.
Cantaban silenciosos la gloria de la curva:
cadera de mujer o contorno de vaso.

Diez espinas de beso que arañan mi garganta,
untadas de agonía las diez pálidas uñas,
yo los llevo en el pecho como ramos de llanto.


Tan sólo

…Tan sólo una mirada,
una pupila sólo para todas las cosas.
Para la aurora y el ocaso,
para el amor y el odio,
para el amante y el verdugo,
la paloma y la víbora,
la estrella y la luciérnaga.

Solamente unas manos
para el cáliz y el látigo,
para la rosa y para el cacto.
Solamente unas manos
para la arena y el rocío,
para mecer la cuna,
y acariciar la sien del esperado,
y abrir el último agujero.

Una boca tan sólo
para el beso y el grito
y para la oración y la blasfemia.
Para el suspiro y la mentira,
para el perdón
y la condena.


Nadie le empuja

Nadie le empuja. Nadie lo retiene
nadie le advierte nadie le cede el paso ni le espera

Indiferentes
le ven pasar con su sentencia
oculta como un zorro robado en la cintura
royéndole hasta el hueco de los dientes

Nadie le impide el paso ni le espera
porque todos quisieran ser los últimos.

Nadie le toca. Nadie
le empuja. Llega solo
llenándose sin nadie del silencio
de todos los que llegaron antes
tapiándose de nombres olvidados
y de palabras sin respuesta

Llega solo
nadie le empuja nadie le retiene
porque todos quisieran ser los últimos.


Invención de la muerte

Esa sombra
La veréis alargarse cada vez como un agua vertida
sin remedio
como un manto cayendo despacio de sus hombros
como si fuese él mismo arrepentido que quisiera
volver sobre sus pasos
-reptil de limpia muerte sin cadáver-

La veréis ahilar su arroyo
sobre un suelo
por siempre horizontal a la aventura

Y será también la única10
que dormirá con él reconciliada
con la sombra total
de que se desgajó
enemiga de todos los espejos un día.


Josefina Plá





Julio Florez

Publicado por admin con fecha abril - 6 - 2012 COMENTAR


Julio Florez



Nació Chiquinquirá, Departamento de Boyacá, Colombia, el 22 de mayo de 1867

Fue considerado el último romántico y el poeta más popular de los colombianos. Tuvo un recorrido triunfante en países como Venezuela, Panamá, Nicaragua, El Salvador, México, Cuba, Costa Rica y España, donde desempeñó un cargo diplomático como primer secretario de la embajada de Colombia. Fue invitado especial para dar recitales en Francia y Alemania, alcanzando grandes éxitos.

Desde los siete años comenzó a escribir versos. En 1881 entró a estudiar Literatura al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, pero no terminó sus carrera debido a la guerra civil de 1885. Su padre fue un político liberal, presidente del estado de Boyacá y Representante a la Cámara. Su hermano Leónidas fue herido gravemente en una manifestación y falleció 4 años después por las secuelas.

En 1881 entró a estudiar Literatura al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, pero no terminó sus carrera debido a la guerra civil de 1885. Su padre fue un político liberal, presidente del estado de Boyacá y Representante a la Cámara. Su hermano Leonidas fue herido gravemente en una manifestación y falleció 4 años después por las secuelas.

Julio era igualmente un liberal convencido y a pesar de su difícil situación económica rechazó varias veces posiciones ofrecidas por el gobierno conservador de turno, como un cargo en la Biblioteca Nacional y un consulado en el exterior.

Fue amigo de otros dos grandes poetas de la época Candelario Obeso y José Asunción Silva. Calendario Obeso era repudiado por la aristocracia bogotana por ser de raza negra y por rechazar los reglamentos impuestos por la Iglesia y la sociedad bogotana. En 1884 se suicidó y en su sepelio, Julio Flórez, de sólo 17 años, exaltó su memoria en versos emocionados.

José Asunción, quien le sugirió a Flórez el título de su primer libro, Horas, también se suicidó en 1896 y fue nuevamente Julio el encargado de declamar una elegía, que el obispo consideró una blasfemia.

En 1905, el dictador Rafael Reyes le recomendó irse del país, ante “la ola de murmullos contra él”, que lo señalaban como “sacrílego, blasfemo y apóstata”. Flórez se marchó a Caracas, Venezuela, donde publicó “Cardos y lirios” y “La Araña”. Luego viajó por Centroamérica y México. En El Salvador fue recibido por otro exilado liberal de la época, el poeta Isaías Gamboa. Con la ayuda de Francisco Antonio Gamboa, hermano de Isaías Gamboa y poeta también, quien ejercía un puesto de importancia en el Ministerio de Educación del Salvador, publicó “Manojo de Zarzas” y “Cesta de Lotos”.

La fama de Julio Flórez se hizo internacional y en 1907 el Dictador Reyes lo nombró segundo secretario de la Delegación de Colombia en España. Julio aceptó.

Publicó “Fronda Lírica”, en Madrid en 1908, y “Gotas de Ajenjo” en Barcelona en 1909, año que regresó a Colombia.

Luego de un recital poético en Barranquilla, costa norte de Colombia, el poeta visitó un balneario cercano en Usiacurí. Allí se enamoró de una niña de 14 años, Petrona Moreno Nieto y la hizo su mujer. Tuvieron 5 hijos.

Julio se dedicó a su familia y a a labores agrícolas y ganaderas en Usiacurí. En 1917 publicó “De pie los muertos” versos sobre la I Guerra Mundial. Sin embargo viajaba a diferentes lugares de Colombia a dar recitales ya que era invitado con frecuencia.

En 1920 una enfermedad comenzó a deformarle la cara y su salud se fue menguando progresivamente. Al darse cuenta que sus hijos no serían reconocidos como herederos legítimos si no se casaba por la iglesia católica, Julio accedió a “hacer las paces” con la iglesia y en Noviembre de 1922 contrajo matrimonio católico con Petrona y bautizó a sus hijos.

La sociedad de la época, impactada por la “conversión” del poeta impulsó el nombramiento poe el gobierno conservador de Julio Flórez como “Poeta Nacional”, lo que se dió el 14 de enero de 1923.

Ya Julio estaba al borde de la muerte, la que ocurrió el 7 de febrero de 1923 en Usiacurí.

Su poema “Flores Negras” es uno de los poemas musicalizados que ha sido interpretado por muchos artistas, desde Carlos Gardel, pasando por inumerables artistas colombianos y renombrados grupos musicales de muchos países de latinoamérica. Según Luciano Londoño López, un académico colombiano, la primera grabación que se hizo de este poema fue la del dueto ecuatoriano Alvarado y Safady, en 1916. Carlos Gardel lo grabó en 1922.

Cabe anotar, como anécdota, que un hermano de Julio, Alejandro Florez, compuso en 1886 una canción “Asómate a la ventana” – cuyo verdadero titulo es “Serenata”, que Carlos Gardel grabó en 1920 y que el poeta Jorge Luis Borges admiraba pues “sus últimos versos eran de los más bellos que había conocido”.

Falleció el 7 de febrero de 1923 en el municipio de Usiacurí – Colombia

Fuente: musicalizando.com y declamando.com


Poesía


Yo soy como esas olas gigantescas

Yo soy como esas olas gigantescas
que, sobre el lomo enorme
del monstruo azul, se agitan y retuercen,
y van rodando sin saber a dónde.

Yo soy como esas negras tempestades
que obscurecen el orbe,
y como inmensas furias desgreñadas
lloran mientras, los ámbitos recorren.

Yo soy como esos rudos huracanes
que, en las obscuras noches,
lanzan hondos quejidos lastimeros
en las arcadas de los anchos bosques.

Yo no sé qué pesares espantosos
el corazón me roen,
y a un mismo tiempo el alma me engrandecen
y hacen que grite y me retuerza y llore.

Y, sin embargo, ante el alegre mundo
que mi mal no conoce,
río y me apropio la frialdad que ostentan
las estatuas de bronce.


Abstracción

A veces melancólico me hundo
en mi noche de escombros y miserias,
y caigo en un silencio tan profundo
que escucho hasta el latir de mis arterias.

Más aún: oigo el paso de la vida
por la sorda caverna de mi cráneo
como un rumor de arroyo sin salida,
como un rumor de río subterráneo.

Entonces presa de pavor y yerto
como un cadáver, mudo y pensativo,
en mi abstracción a descifrar no acierto

Si es que dormido estoy o estoy despierto,
si un muerto soy que sueña que está vivo
o un vivo soy que sueña que está muerto.


Aún

Mil veces me engañó; más de mil veces
abrió en mi corazón sangrienta herida;
de los celos la copa desabrida
me hizo beber hasta agotar las heces.

Fue en mi vida, con todas sus dobleces,
la causa de mi angustia -no extinguida-
aunque, ¡pobre de mí! toda la vida
su mentiroso amor… pagué con creces.

Los tiempos han pasado; ya su boca
no me da sus caricias, ni me abrasa
el fuego de sus ósculos de loca;

¡y sin embargo mi pasión persiste…
pues, cuando a veces por mi senda pasa,
me alejo mudo… y cabizbajo… y triste!


Boda negra

Oye la historia que contóme un día
el viejo enterrador de la comarca:
Era un amante a quien por suerte impía
su dulce bien le arrebató la parca.

Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de la hermosa;
la gente murmuraba con misterio:
es un muerto escapado de la fosa.

En una horrenda noche hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra y se llevó en los brazos
el rígido esqueleto de la amada.

Y allá en la oscura habitación sombría,
de un cirio fúnebre a la llama incierta,
dejó a su lado la osamenta fría
y celebró sus bodas con la muerta.

Ató con cintas los desnudos huesos,
el yerto cráneo coronó de flores,
la horrible boca le cubrió de besos
y le contó sonriendo sus amores.

Llevó a la novia al tálamo mullido,
se acostó junto a ella enamorado,
y para siempre se quedó dormido
al esqueleto rígido abrazado.


Natal

Si el mundo me brindara, en este día
todas sus flores como rica ofrenda,
¿sabes tú lo que haría?
-Deshojar esas flores en tu senda.

Y si el cielo me diera, en este día,
todos los astros de las noches bellas,
¿sabes tú lo que haría?
-Salpicar tu camino con estrellas.

¡Pues mi deseo es hoy, alma inocente,
en esta inmensa playa de dolores,
mirarte eternamente,
caminar entre estrellas… y entre flores.


¿Dios premia a los rebeldes? ¡Qué ironía!…

¿Dios premia a los rebeldes? ¡Qué ironía!
Al furioso Satán, al iracundo,
en pago de su enorme rebeldía,
le dio el trono del mundo.


Cruzó como un relámpago el vacío

Cruzó como un relámpago el vacío,
bajo el trémulo palio de las frondas;
y cayó, de cabeza, en pleno río,
destrozando el espejo de las ondas.

Tres veces resurgió su cuerpo impuro,
su cuerpo encenegado en la molicie
y otras tantas hundióse en el oscuro
fondo, bajo la rota superficie.

Después flotó el cadáver en el agua,
en donde el sol, al expirar, ponía
el último reflejo de su fragua.

¡Y el cadáver se fue con las abiertas
pupilas asombradas: lo seguía
un callado cortejo de hojas muertas!

*********************************

¡Agucé mis ternuras hasta vivir de hinojos
a sus plantas, en éxtasis: tal fue mi idolatría
sin ver más luz que el lampo divino de sus ojos,
ni ansiar más gloria que una: llamarla mía, mía.

Un pescador la extrajo del agua el otro día.
La vi Y entonces tuve frenéticos antojos
de ceñirme a su yerta carne por si podía
animar el turgente mármol de sus despojos.

Me contuvo un amigo, el más amado: un hombre
cuyo nombre me callo porque no importa el nombre.
no te enloquezcas, dijo, ya que no fuiste experto:

Esa mujer que serte constante y fiel juraba,
te engañaba conmigo, y, oye: Nos engañaba
con otro ¡y por ese otro, es por quien ella ha muerto!


Cuando lejos, muy lejos

Cuando lejos, muy lejos, en hondos mares,
en lo mucho que sufro pienses a solas,
si exhalas un suspiro por mis pesares,
mándame ese suspiro sobre las olas.

Cuando el sol, con sus rayos, desde el oriente,
rasgue las blondas gasas de las neblinas,
si una oración murmuras por el ausente,
deja que me la traigan las golondrinas.

Cuando pierda la tarde sus tristes galas,
y en cenizas se tornen las nubes rojas,
mándame un beso ardiente sobre las alas
de las brisas que juegan entre las hojas.

¡Que yo, cuando la noche tienda su manto,
yo, que llevo en el alma sus mudas huellas,
te enviaré, con mis quejas, un dulce canto
en la luz temblorosa de las estrellas!


Dulce veneno

Luego me dijo: “Aun cuando mi alma anhele
la virtud y odie la maldad y el vicio,
ya ves, mi triste corazón se duele,
al contemplar el hondo precipicio
a donde el Hado sin cesar me impele.

Con mi carga de amor y desconsuelo
voy a un próximo fin, paso entre paso,
rueda mi llanto hasta mojar el suelo
y miro dulcemente hacia mi ocaso
al ver la muda impavidez del cielo.

¡Ah, si acortar pudiera la jornada!
¡Es tan dura y tan grande mi fatiga,
mi senda tan oscura y desolada,
que quisiera morir…! Hoy nada, nada
fuera de ti, mi desazón mitiga.

Y yo te estoy matando. ¡Oh sí! Mis besos
te envenenan… en largo paroxismo
quedas tras tus eróticos excesos;
cuando en mi boca están tus labios presos,
tu boca está en la boca de un abismo”.

Yo exclamé: “¿Morir quieres? En el seno
tú, mi cabeza, al expirar, coloca;
y después, si es verdad que es un veneno
de tu boca la miel, yo también peno,
mátame con la miel que hay en tu boca”.

Colgóse entonces de mi cuello, hermosa,
transfigurada y, llena de ternura,
puso en mi labio el suyo, hecho de rosa
y en una tregua larga y silenciosa
lloramos de dolor… y de ventura.


Ego Sum

Es ésta la imagen fría
de un poeta extravagante,
que sin fuerzas de gigante
soñó ser gigante un día;
pero que tras lucha impía
mustio y rendido cayó,
pues apenas consiguió
avivar más su deseo,
y ser tan sólo un pigmeo
que aún sueña en lo que soñó..


El cóndor viejo

En una roca de la sierra umbría
vive un cóndor ya viejo y desplumado,
que contempla la bóveda vacía,
con tan honda y letal melancolía,
cual si estuviese allí petrificado.

Ya no puede volar; y cuando empieza
la blanca nube a coronar la altura,
envidioso la mira con tristeza
inclina taciturno la cabeza
sobre su roca inconmovible y dura.

Sirve de escarnio a los demás cóndores
que anidan en las cumbres de granito,
y que del hondo espacio triunfadores,
bañan su cuello en mares de colores
al desgarrar la aurora el infinito.

En la noche, en los hondos agujeros
de su peñón, donde las brisas suaves
se refugian, él sueña cosas graves:
ya que eleva en el aire a los corderos;
ya que agarra en las nubes a las aves.

Mas se mira las alas compungido
y no halla en ellas ni siquiera rastros
de aquel tiempo en que hubiera hasta podido
colgar su enorme y silencioso nido
de las rubias pestañas de los astros.

Cuando orgulloso, en inauditos vuelos,
tocaba altivo con sus negras plumas
los bruñidos cristales de los hielos,
al hundirse en el polvo de las brumas
bajo el zafiro inmenso de los cielos.

Cuando al rugir el rey de los titanes,
el ancho mar que eterna rabia alienta,
llegaba a los altísimos volcanes
por sentir estertores de tormenta
y escuchar aleteos de huracanes.

Cuando ávido de luz y ambientes puros,
del sol siguiendo el luminoso paso,
desde los altos peñascales duros
iba a alumbrar sus ojos verdioscuros
con los rojos incendios del ocaso.

Yo conozco un poeta desplumado
como el cóndor aquel, cuya presencia
es un escombro triste del pasado:
ya no puede volar; hoy vive atado
a la roca fatal de la impotencia.

Eso pensé de ti; mas hoy que he visto
que tú, viejo cóndor, con raudo aliento
subes aún rasgando el firmamento,
pido perdón, sufriendo, y me contristo
presa del más atroz remordimiento.

¡El mismo eres de ayer! La artera bala
que cierto cazador disparó un día
contra ti no logró romperte el ala.
¡No eres momia ambulante todavía!
¡Tu espíritu inmortal vigor exhala!

Perdóname, poeta, si atrevido
quise herirte también. Fúlgidos rastros
nos dejas al volar, no estás vencido.
¡Puedes aún colgar tu enorme nido
de las rubias pestañas de los astros!


Estrellas

Alzo los ojos y asombrado miro
estrellas de los orbes fulgurantes,
cataratas eternas de zafiro,
gigantescos simunes de diamantes.

¿Cómo elevar hasta vuestro retiro
en estos melancólicos instantes
mis palabras de amor y mi suspiro
si estáis de mí tan lejos, tan distantes?

Torpe mi lengua en vano os interroga.
Mas en mudez interminable, estrellas:
con vosotras mi espíritu dialoga.

¡Ah! Cómo envidio en estas noches bellas
a la luna que boga, y boga y boga,
como un gran cisne en pos de vuestras huellas.


Flores Negras

Oye: bajo las ruinas de mis pasiones,
y en el fondo de esta alma que ya no alegras,
entre polvo de ensueños y de ilusiones
yacen entumecidas mis flores negras.

Ellas son el recuerdo de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías,
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos, auroras que no eran mías.

Ellas son mis dolores, capullos hechos,
los intensos dolores que en mis entrañas
sepultan sus raíces, cual los helechos
en las húmedas grietas de las montañas.

Ellas son tus desdenes y tus reproches
ocultos en esta alma que ya no alegras;
son, por eso, tan negras como las noches
de los gélidos polos, mis flores negras.

Guarda, pues, este triste y débil manojo,
que te ofrezco de aquellas flores sombrías;
guárdalo, nada temas, es un despojo
del jardín de mis hondas melancolías.


Hay en mi casa un gato

Hay en mi casa un gato
que siempre me acompaña en mi aposento;
y es, tal vez, el amigo más barato
y hasta el menos ingrato
de los pocos amigos con que cuento.


Introducción (Al Poeta)

El verso debe ser claro y sonoro
como el agua del mar y como el oro

El verso debe ser firme y radiante,
lo mismo que el acero y el diamante.

Debe ceñir inmarcesibles galas,
subyugar o abatir… y tener alas.

Trabajo es gloria: ¡trabajad, poeta,
mellad vuestro buril en la faceta!

Si queréis oficiar en el santuario
de la fama, triunfar en la tarea,
cread… y sed orfebre y lapidario:
haced un luminar de cada idea
y haced de cada verso un solitario.


Y no temblé al mirarla

Todo nos llega tarde… ¡hasta la muerte!
nunca se satisface ni alcanza
la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo acósanos más fuerte.

Todo puede llegar: pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después de la tragedia: la alabanza
cuando ya está la inspiración inerte.

La justicia nos muestra su balanza
cuando su siglos en la Historia vierte
el Tiempo mudo que en el orbe avanza;

Y la gloria, esa ninfa de la suerte,
sólo en las sepulturas danza.
Todo nos llega tarde… ¡hasta la muerte!


Ley implacable

¡Ay! ¿Cómo quieres que tu madre encuentre
en este mundo bienhechora calma,
si le desgarras, al nacer, el vientre,
y le desgarras, al morir, el alma?

Y esa madre infeliz, ¿cómo a porfía
quiere darte, en el mundo, horas serenas,
si en la leche fetal con que te cría,
bebes tú todo el zumo de sus penas?

¿Cómo quieres, mortal, que en la existencia
tu esposa guarde fiel tus atributos
si tú mismo, al robarle la inocencia,
le enseñas el deleite de los brutos?

Hombre, eres pasto de un rencor violento:
al mal te empujan invisibles manos;
vives, y te devora el sufrimiento;
mueres, y te devoran los gusanos.


Te di el perdón y te alargué mi mano

Te di el perdón y te alargué mi mano;
tú me juraste redimirte, al verte
libre de Mal, y lejos de la Muerte
y de la podre del comercio humano.

Te salvé del abismo, del insano
foco en que te podrías como inerte
piltrafa en feria; trastoqué tu suerte,
sin ambición, sin interés liviano.

¿Y has caído de nuevo en el pantano;
y a pedirme perdón vienes ahora?
¿Y otra vez vienes a jurar en vano?

¡No más disculpas de ocasión murmures!
¡Llora, sí, llora mucho! ¡Llora, llora!
Y ven, si quieres… pero nada jures.


A Bogotá

I

¡Oh, mi ciudad querida!, hoy tan lejana
y tan inaccesible a mi deseo,
que al evocarte en mi memoria creo
que fuiste un sueño de mi edad temprana.

Te evoco así, como a quimera vana,
y al evocarte, sin cesar te veo
resplandecer bajo el ardor febeo
sobre la gran quietud de la sabana.

Y al pensar que en ti van, hora tras hora,
sucumbiendo los seres que amé tanto
y que la tierra sin cesar devora,

surges bajo la nube de mi llanto,
no como ayer: alegre y tentadora,
sino como un inmenso camposanto.

II

¡Oh mi bella ciudad! Cómo en tu seno
vibró mi ser y aleteó mi rima
cuando en tu corazón hallé la cima
que asalta el rayo y que apostrofa el trueno.

Te poseí bajo tu azul sereno,
entre el halago dulce de tu clima,
y te ofrendé mi juventud opima
con tanto ahinco y con amor tan pleno,

que en las tinieblas de tus noches frías
y hasta en tus más recónditos rincones
deben sonar, cual ecos de otros días:

los sollozos de todas mis canciones,
los estruendos de todas mis orgías
y los gritos de todas mis pasiones!





La cosecha de poetastrabajando del mes de Marzo de 2012

Publicado por admin con fecha abril - 6 - 2012 COMENTAR



No es. Sí es.

Cuando canta,
canta sombras.
Y le pasa el invierno
con su ritual sobre la superficie,
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Rudyard Kipling

Publicado por admin con fecha marzo - 8 - 2012 COMENTAR


Rudyard Kipling




Rudyard Kipling nació el 30 de Diciembre de 1865 en Bombay, India. Su padre John era el director del Museo y su madre Alicia MacDonald, (Una de sus hermanas fue luego la esposa del Primer Ministro Stanley Baldwin), fueron criados bajo la religión de Wesley por lo que Kipling tuvo una influencia muy religiosa desde pequeño.

En 1871 lo envían a Inglaterra para estudiar y según su propio relato fueron años muy duros debdo al alejamiento de sus padres y a la estricta disciplina.

En 1882 regresa a la India y con tan solo 17 anos comienza a trabajar como escritor-editor en el periodico The Indian Civil and Military Gazette de Lahore en calidad de editor y escritor de relatos
En 1885 con solo 19 anos se le da una dispensa para iniciarse en la Logia Esperanza y Perseverancia No. 782 en Lahore.

Su fama literaria se consolidó con seis historias sobre la vida de los ingleses en la India, publicadas entre 1888 y 1889, que revelaban su profunda identificación con las gentes y el paisaje de su país. Posteriormente viajó por Asia y Estados Unidos, donde contrajo matrimonio con Caroline Balestier en 1892 y vivió durante un breve periodo en Vermont. En 1903, se estableció en Inglaterra. Kipling fue un escritor prolífico y popular. En 1907 obtuvo el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en el primer autor inglés merecedor de este galardón.

Falleció el 18 de enero de 1936 en Londres. Fue sepultado en la Abadía de Westminster


SI…

Si puedes hablar y conservar tu cabeza, cuando a tu alrededor todos la pierden y te cubren de reproches;
si puedes tener fe en ti mismo cuando duden de ti los demás
hombres y ser indulgente para su duda;
si puedes esperar y no sentirte cansado con la espera;
si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
y si eres odiado, no devolver el odio;
sin que te creas, por eso, ni demasiado bueno,
ni demasiado cuerdo.

Si puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente,
te dominen;
si puedes pensar, sin que los pensamientos sean
tu objeto único;
si puedes encararte con el triunfo y el desastre,
y tratar de la misma manera a esos dos impostores;
si puedes aguantar que a la verdad por ti expuesta
la veas retorcida por los pícaros, para convertirla
en lazo de los tontos, o contemplar que las cosas
a que diste tu vida se han deshecho, y agacharte y
construirlas de nuevo,
aunque sea con gastados instrumentos.

Si eres capaz de juntar, en un solo haz,
todos tus triunfos y arriesgarlos, cara o cruz,
en una sola vuelta y
si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste
y nunca más exhalar una palabra sobre la pérdida sufrida.

Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y
a tus nervios, que te obedezcan aún después de haber desfallecido y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa que la voluntad gritando
“¡Persistid, es la orden!”

Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
pueden causarte daño;
si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado;
si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;

Tuya será la tierra y cuanto ella contenga y
lo que vale más- serás un hombre hijo mío.



NO DESISTAS

Cuando vayan mal las cosas
como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tu camino
solo cuestas que subir,
cuando tengas poco haber
pero mucho que pagar,
y precises sonreír
aun teniendo que llorar,
cuando ya el dolor te agobie
y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes
¡pero nunca desistir!
Tras las sombras de la duda
ya plateadas, ya sombrías,
pude bien surgir el triunfo
no el fracaso que temías,
y no es dable a tu ignorancia
figúrate cuan cercano,
pueda estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano.
Lucha, pues por mas que tengas
en la brega que sufrir,
cuando todo esté peor,
más debemos insistir.


Una canción en la tormenta

Asegúrate bien de que a tu lado peleen
los océanos eternos, aunque esta noche
el viento en contra y las mareas
nos hagan su juguete.
A fuerza de tiempo, no de guerra,
en medio del peligro nos guiamos:
Sea bienvenida entonces la descortesía del Destino
dondequiera que aparezca
en todo tiempo de angustia y también
en el de nuestra salvación,
el juego vence siempre al jugador
y el barco a su tripulación.

De la niebla salen rumbo a la tiniebla
las olas que brillan y se encrespan.
Casi estas aguas sin conciencia se comportan
como si tuviesen alma-
casi como si hubieran pactado sumergir
nuestra bandera debajo de sus aguas verdes:
sea bienvenida entonces la descortesía del Destino
dondequiera que pueda verse, etc.

Asegúrate bien, a pesar de que las olas y el viento
en reserva guardan ráfagas aún más poderosas,
que los que cumplimos las guardias asignadas
ni por un instante descuidemos la vigilancia.
Y mientras nuestra proa flotando rechaza
cada carrera frustrada de las olas,
canta, sea bienvenida la descortesía del Destino
dondequiera que se desvele, etc.

No importa que sea barrida la cubierta
y se rompan la arboladura, el maderamen-
de cualquier pérdida podremos sacar provecho
salvo de la pérdida del regreso.
Por eso, entre estos Diablos y nuestra astucia
deja que la cortesía de las trompetas suene,
y que sea bienvenida la descortesía del Destino,
dondequiera que se encuentre, etc.

Asegúrate bien, aunque en poder nuestro
nada quede para dar
salvo sitio y fecha para encontrar el fin,
y deja de esforzarte por vivir,
que hasta que éstos se disuelvan, nuestra Orden se mantiene,
nuestro Servicio aquí nos ata.
Sea bienvenida entonces la descortesía del Destino,
dondequiera que aparezca,
en todo tiempo de angustia y también
en el de nuestro triunfo,
el juego vence siempre al jugador
y el barco a su tripulación.



Rosas Azules.

Rosas rojas y blancas rosas
He desplumado por el placer de mi amor.
Ella no aceptó aquel ramo del dolor,
Exhortándome a buscar sus rosas azules.

La mitad del mundo he atravesado
Buscando el lugar donde estas flores crecen,
Y la mitad del mundo a mi búsqueda responde
Con una risa hacia el corazón burlado.

Al hogar retorné en invierno,
Pero mi tonto amor había muerto,
Buscando con su último aliento
Las rosas azules en los brazos de los muertos.

Tal vez más allá de la tumba
Ella encontrará lo que tendría.
Inútil cruzada fue la mía,
¡Las rosas rojas y blancas son mejores!



Helen en soledad.

Hubo oscuridad bajo el Cielo
Durante una hora.
La oscuridad que conocemos
Nos fue otorgada como una gracia.
El sol y el mediodía y las estrellas se ocultaron,
Dios abandonó su Trono,
Cuando Helen vino hacia mí, lo hizo,
¡Helen en soledad!

Lado a lado (porque el destino
Nos condenó desde el nacimiento)
Arribamos a las puertas del Limbo
Y miramos hacia la tierra.
Mano sobre mano en medio
De un espanto que el sueño no conoce,
Helen corrió junto a mi, lo hizo,
¡Helen en soledad!

Cuando el Horror que pasa
Se lanzó a nuestra caza,
Cada uno se apoyó en el otro,
Y encontramos fortaleza en el otro.
En los dientes de las Cosas Prohibidas
Y la Razón derrocada,
Helen se paró junto a mi, lo hizo,
¡Helen en soledad!

Cuando, por fin, oímos aquellos fuegos,
Quebrados y muriendo lejos,
Cuando, por fin, nuestro deseo encadenado
Nos arrastró hacia el día;
Cuando, por fin, nuestras almas se libraron
De lo que nos había revelado la Noche,
Helen pasó junto a mí, lo hizo,
¡Helen en soledad!

Déjala ir y encontrar a su amado,
Así como yo he de buscar a mi novia,
Sin conocer la Nada detrás del Limbo
Ni a quienes son encerrados dentro.
Hay un conocimiento prohibido por Dios,
Más de lo que podemos soportar,
Entonces Helen se alejó de mí, lo hizo,
¡Oh, mi alma se alegró de ello!
¡Helen en soledad!



El vampiro.

Un idiota había que rezaba
(igual que tú y yo)
a un trapo y a un hueso y a un mechón de pelo
(le llamábamos la mujer despreocupada)
pero el idiota te llamaba su dama perfecta-
(igual que tú y yo)

Oh, los años perdidos, las lágrimas perdidas
y el trabajo de nuestra cabeza y mano
pertenece a la mujer que no sabía
(ahora sabemos que no podía nunca saber)
y no comprendíamos.

Un idiota había que sus bienes gastaba
(igual que tú y yo)
honor, fe, una tentativa segura
(y no sólo era eso lo que la señora quería decir)
pero un idiota debe seguir su instinto natural
(igual que tú y yo)

Oh, el trabajo perdido, los tesoros perdidos
y las mejores cosas planeadas
pertenecen a la mujer que no sabía por qué
(ahora sabemos que no sabía nunca por qué)
y no comprendíamos.

El idiota reducido fue a su pellejo idiota
(igual que tú y yo)
lo que puede ella haber visto que le dejó de lado-
(pero no recuerda nadie cuando la dama lo intentó)
así algunos de ellos vivieron, la mayoría han muerto
(igual que tú y yo)

Y no es la vergüenza ni la culpa
que hiere como un tizón al rojo-
se llega a saber que ella nunca supo por qué
(viendo, al fin, que no pudo nunca saber por qué)
y nunca pudimos comprender.



Rudyard Kipling


Eugenio Montejo

Publicado por admin con fecha marzo - 8 - 2012 Comentarios desactivados

Eugenio Montejo




Poeta y ensayista, nació en caracas en 1938. Ha sido director literario de Monte Ávila, Editores, representante de esta misma Editorial en Buenos Aires, a fines de los años setenta, y Consejero cultural de Venezuela en Portugal. Su poesía se caracterizó por la rica gama textual y el gran dominio de las formas, constituyéndose en un gran representante de la poesía sudamericana.

Ha publicado los siguientes libros de poesía: élegos (1967),Muerte y memoria (1972), algunas palabras (1976), Terredad (1978) Trópico absoluto (1982), Alfabeto del mundo (1986), Adiós al siglo XX (1997), Partitura de la Cigarra (1999), Papiros amorosos (2002) y Fábula del escriba (2006).

Es autor de dos colecciones de ensayos: La ventana oblicua (1974) y el taller blanco (1983). Así como de varios libros de escritura heteronímica o, como él prefiere llamarla, escritura oblicua, entre los que figuran el cuaderno de Blas Coll (1981), Guitarra del horizonte por Sergio Sandoval (1992), El hacha de seda por Tomás Linden
(1996), Chamario por Eduardo Polo (para niños, 2003) y la caza del relámpago por Lino Cervantes. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de su país en 1998 y el Premio Internacional Octavio Paz en 2004.

Recibió importantes galardones por su obra literaria y le sirvió a su país en el campo diplomático como embajador en Lisboa durante varios años.

Falleció en junio de 2008.


La poesía

La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.

Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.



Pájaros

Oigo los pájaros afuera,
otros, no los de ayer que ya perdimos,
los nuevos silbos inocentes.
Y no sé si son pájaros,
si alguien que ya no soy los sigue oyendo
a media vida bajo el sol de la tierra.
Quizás es el deseo de retener su voz salvaje
en la mitad de la estación
antes que de los árboles se alejen.

Alguien que he sido o soy, no sé,
oye o recuerda,
si hay algo real dentro de mí son ellos,
más que yo mismo, más que el sol afuera,
si es musical la fuerza que hace girar el mundo,
no ha habido nunca sino pájaros,
el canto de los pájaros
que nos trae y nos lleva.



Sólo la tierra

Por todos los astros lleva el sueño
pero sólo en la tierra despertamos.

Dormidos flotamos en el éter,
nos arrastran las naves invisibles
hacia mundos remotos
pero sólo en la tierra abren los párpados.

La tierra amada día tras día,
maravillosa, errante,
que trae el sol al hombre de tan lejos
y lo prodiga en nuestras casas.

Siempre seré fiel a la noche
y al fuego de todas sus estrellas
pero miradas desde aquí,
no podría irme, no sé habitar otro paisaje.
Ni con la muerte dejaría
que mis cenizas salgan de sus campos.
La tierra es el único planeta
que prefiere los hombres a los ángeles.

Más que el silencio de la tumba
temo la hora de resurrección:
demasiado terrible
es despertar mañana en otra parte



En el norte

Esta noche dimito de las sombras,
el Támesis regresa al mar del norte
con celajes de tren bajo la lluvia
y en sus raudos vagones
los viajeros sacan crucigramas.

Es la noche, resguárdate,
grita el reloj cerca del polo,
pero a esta hora mi país de ultramar
cruza el arco del sol
y se baten azules las palmas.

En cada muro en que me acodo
siento el vaivén errante de los barcos.
Entre estas islas y mi casa
caben todas las aguas por siglos de este río,
el gris invierno de paredes rectas,
los vientos que nos tornan monosilábicos
y quedan leguas que llenar para acercarse.

Mi corazón da tumbos en medio de la niebla,
no se ajusta a los polos,
busca el lugar donde la tierra gira más despacio.

Esta noche soy diurno frente al Támesis,
no voy a bordo en sus vagones,
sigo de pie con el silencio de una palma.
mi país de ultramar resplandece a lo lejos
y yo cuento sus horas
en relojes perdidos más allá del Atlántico.

Su ausencia es mi único equipaje


Hotel antiguo

Una mujer a solas se desnuda,
pared por medio, en el hotel antiguo
de esta ciudad remota donde duermo.

Abren las sedas un rumor disperso
que se mezcla al follaje
de los helechos en el aire.

Se oyen llaves que giran en un cofre,
jadeos ahogados, prendas,
la inocencia de gestos solitarios
que beben los espejos.

A su tiempo la noche se desnuda
y las calles apiladas se doblan
en un vasto ropaje
con la fatiga de un final de fiesta.

Una mujer a solas tras los muros,
unos pasos, un oscuro deseo,
hasta mí llega de otro mundo
como alguien que he amado y que me habla
desde un ataúd lleno de piedras.



Ser esclavo

Ser el esclavo que perdió su cuerpo
para que lo habiten las palabras.
Llevar por huesos flautas inocentes
que alguien toca de lejos
o tal vez nadie. (Sólo es real el soplo
y la ansiedad por descifrarlo.)

Ser el esclavo cuando todos duermen
y lo hostiga el claror incisivo
de su hermana, la lámpara.
Siempre en terror de estar en vela
frente a los astros
sin que pueda mentir cuando despierten
aunque diluvie el mundo
y la noche ensombrezca la página.

Ser el esclavo, el paria, el alquimista
de malditos metales
y trasmutar su tedio en ágatas,
en oro el barro humano,
para que no lo arrojen a los perros
al entregar el parte.



Regreso

Un instante la silla ha regresado
a su lejano árbol
con sus verdes tatuajes ya secos.

Sus pájaros están dispersos, muertos,
y la manada del rugoso cuero
yace plegada bajo las tachuelas.

Ya no hay más que silencio nivelado
bajo la sombra de un follaje extinto
donde se curte todo su misterio.

Fiel a sus tablas, sólo da reposo,
cuando en tardes la hemos recostado
a la pared, ahogando una memoria
de días que crecieron como un árbol
y la vida tronchó por cosa muerta,
claveteada con viejos pensamientos.



Escritura

Alguna vez escribiré con piedras,
midiendo cada una de mis frases
por su peso, volumen, movimiento.
Estoy cansado de palabras.

No más lápiz: andamios, teodolitos,
la desnudez solar del sentimiento
tatuando en lo profundo de las rocas
su música secreta.

Dibujaré con líneas de guijarros
mi nombre, la historia de mi casa
y la memoria de aquel río
que va pasando siempre y se demora
entre mis venas como sabio arquitecto.

Con piedra viva escribiré mi canto
en arcos, puentes, dólmenes, columnas,
frente a la soledad del horizonte,
como un mapa que se abra ante los ojos
de los viajeros que no regresan nunca.



Canción

Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.

Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.

Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.

La tierra giró para acercarnos
Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.

Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.
La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.

La tierra giró para acercarnos,
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño,
como fue escrito en el Simposio.



Eugenio Montejo

21 de Marzo – Día Mundial de la Poesía

Publicado por admin con fecha marzo - 8 - 2012 Comentarios desactivados






La poesía me hizo suya en un lecho de arena
y hojas blancas
lamidas por la brisa
con un sol rojo enardecido
con una luna abandonada
Y fue mi sangre
Fue mi piel
Mi propia sombra
La poesía fue mis alas hacia la libertad

Marita Troiano

La poesía tiene mil caras y emana siempre de lo más profundo de la cultura de los pueblos. Desde hace mucho tiempo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) viene respaldando el trabajo de los poetas, editores y profesores del mundo entero. Este año, nuevamente, con motivo del Día Mundial de la Poesía, la UNESCO desea recordar la importancia artística y el vigor de la poesía, a fin de promover la lectura y la creación en una de las expresiones artísticas más auténticas y dinámicas de la humanidad.
El mensaje de los poetas, a menudo testigos de excepción de las profundas transformaciones políticas y sociales de la historia, es imperecedero. Sus textos nos invitan a forjar una paz duradera en las conciencias, a replantearnos la relación del hombre con la naturaleza y a fundar un humanismo que se nutra de la singularidad y a la vez de la diversidad de los pueblos. Es una empresa difícil, que exige la participación de todos en escuelas, bibliotecas e instituciones culturales. Como dijo el poeta Tagore, de cuyo nacimiento celebramos este año el sesquicentenario, “mis días se me han ido afinando las cuerdas de mi arpa”.

También es importante comprender los profundos lazos que unen la poesía con todas las demás artes y técnicas de que se sirve el hombre para dar sentido al mundo. Decía Mallarmé que la poesía es “la expresión, por el lenguaje humano devuelto a su ritmo esencial, del sentido misterioso de los aspectos de la existencia”. La poesía no sirve sólo para comunicar ideas o transmitir información, sino que, a costa de un laboreo incesante de la lengua, mantiene vivo el verbo humano y revela siempre el brillo original de la cultura. Por ello la UNESCO entiende que la defensa de la libertad de expresión y de información, por una parte, y la promoción de la poesía, por otra, son dos caras de una misma moneda, que no es otra que su mandato al servicio de la paz. La poesía, cuyo hálito acompaña el esfuerzo de creación y reflexión de hombres y mujeres, puede hacer dialogar la diversidad de expresiones humanas.

Mediante sus distintos programas, la UNESCO obra para fomentar la publicación, traducción y difusión de la poesía. Al igual que Jasón apeló a Orfeo para superar los obstáculos que no podían vencerse por la fuerza física o las armas de guerra, durante mucho tiempo aún seguiremos necesitando de la poesía para construir la paz en la mente de los hombres y las mujeres.



Mensaje de la Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial de la Poesía, en Marzo de 2011

Fuente: portal UNESCO





La cosecha de Poetastrabajando del mes de Febrero de 2012

Publicado por admin con fecha marzo - 8 - 2012 COMENTAR









EL ERMITAÑO

Si algún día pudiese cambiar mi vida
con qué gusto viviría como ermitaño,
ya que dicen que mucha gente de antaño
gran cultura obtenía, allá escondida.

Por lo tanto, yo tendría allá cabida
ya que quiero superarme año con año,
sin tener que preocuparme por el daño
de esa gente, que yo creo, está perdida.

Tengo fe en que mi vida cambiaría
y al bajar ya no sería nada huraño,
aunque lógico, a nadie importaría.

Y la gente me vería como extraño.
Sin embargo, yo siempre trataría,
de enseñar lo que aprendí como ermitaño.

Jorge Sierra

POR TI MUERO

Con un lápiz y un pedazo de papel,
escribiré lo mucho que yo te quiero
y con martillo y cincel, grabaré,
que sin tu amor yo me muero

Jorge Sierra

METALES SIN VIDA

(De la tierra a la mano…)

Sedienta… más que aire, dio la tierra.

Entrañas de tinta en mano.

Lluvia de libertad y orgullo
percibiéndose oro
tal vez, plata.

¿Qué más da…?
¡Si es tierra!

Tierra, por la chispa de una mente
socialmente reflejada…

¡Tierra!

De un instante.
Retenida.
Destilada.

.Chico Malo.

SUAVECITO

Suavecito, suavecito,
entraste a mi corazón,
ganándote cariñito,
mi ternura y mi pasión.

Recuerdo el primer encuentro,
sin olvidar la ocasión,
en la cual miraba el cuento
de la jirafa y el león.

Fue en aquella librería,
en la que de sopetón,
nos flechó fuerte Cupido,
dándonos buen azotón.

Nos miramos fijamente
y en tu sonrisa brotó,
tan bella coquetería,
que a mi cuerpo ilusionó.

Sentí desde ese momento
que de ti me enamoré
y mostrándome impaciente,
¡Dije!
de ti mujer quiero ser. .

Jorge Sierra.

Mi gran amor, poetisa…” (Quintetos)

Adoro las mañanas tan radiantes
de sol iluminando los caminos,
el color de los pájaros, sus trinos
los pasos y cantares caminantes,
de agotadoras marchas peregrinos.

Me gustan los aromas forestales
fragancias de lavanda y girasoles,
lo brillante del sol y sus crisoles
que madura la fruta en los frutales,
y la vida endulzando de arreboles.

Me gustan las caricias que prodigan,
las mieles de los labios que me besan,
el calor de los brazos, que me apresan
calmando mis tensiones que mitigan,
con la luz de sus ojos que se expresan.

No quiero que me ofrezcan el laurel
que no sea tu amor, ni la sonrisa,
de tu boca yo quiero dulce brisa
que seas la caricia de mi piel…
¡Oh gran amor, te sueño!…Mi poetisa. .

©Roberto Santamaría
Registrado en Safe Creative.


CON CARIÑO Y AFECTO A TI AMIGO/A. DE POETAS TRABAJANDO

En POETAS TRABAJANDO,
tengo la oportunidad,
de que sin estar viajando,
me brindan gran amistad.

Por lo tanto amigo/a. mía,
RECIBE:
este mes tan especial,
un fuerte abrazo que envía,
con un beso fraternal,
éste amigo, que hoy día
lo has de llamar el tío jas..

Y RECUERDA QUE
Los amigos que se aprecian,
no se deben traicionar,
la amistad es lo más grande,
que un amigo puede dar,
ya que genera confianza,
la cual debe de durar,
mientras DIOS nos dé la vida
y aún en la eternidad..

Al amigo, tú lo escoges,
dice por allá un refrán,
al familiar, DIOS lo pone
y lo tienes que aceptar.

En la vida son muy pocos,
los amigos que en verdad,
se enfrentan sin condiciones,
por defender la amistad.

FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD LES DESEA DESDE SU BLANCA MERIDA, YUCATAN, MEXICO; EL tio jas. .

Jorge Sierra.

Mi Bandera

Yace
Sobre tres dunas
De sangre
Dos estratos
Y cinco faros
En desierto azul,
Secando patriotas.

Yace
Como salvacultura
Ondeada a la medida
Como corbata domesticada,
Sin fecha libertaria que la acompañe,
Sin fuego,
Sin patria final ni firme.

Yace en mis manos,
Yace pequeña,
Sorda al desamor
De su gente veraniega,
Su muerte
zurciéndome la esperanza.

Transacciones
Deformes
la regresan a la tierra,
Hilo a hilo
exigiendo
fosa anónima. .

G. Landrón.

SOLA.

Mi estrella.

Y en sus pupilas,
Carajo!
Mi nación sin nombre. .

G. Landrón.


Intento a la rima

No es la vida como un canto,
es mas llanto que reír,
pues nacemos en espanto,
trasquilando al paso un tanto,
los momentos del vivir.

No es la vida como un canto,
lía el amor su bullir,
y sus grises son rotundos
barruntando los segundos
que nos marcan al crujir.

No es la vida como un canto,
púgil lento en descubrir
que el oírnos tanto es denso,
melodías en ascenso
que logramos desoír.

No es la vida como un canto,
es el blanco a perseguir;
recordar abrazos ciertos
engranados en aciertos
a la hora de morir. .

G. Landron, L. Aguilar, 2012.

AMISTAD

Amistad es la que nace,
de una bella relación ,
entre dos seres que crecen,
sin ponerse condición. .

FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD LES DESEA SU AMIGO EL tío jas. .

Jorge Sierra

AH SE FOSSE ASSIM !

Tento escutar, escuto como se fosse um grito,
esse sentimento represado no abandono
com que nos entregamos a cada dia que começa.

( quantos já matamos a tiros, à bruta, desnecessariamente,
desses fins de noite que são, afinal,
apenas promessas de novas manhãs…?)

Mas apenas os passos ficam mais audíveis,
nisso que podiam ser carícias, e são apenas solas
conformando-se à pedra áspera do momento.

Nelas houvesse o encanto, que deve compor as manhãs,
e não aquele esfarelar de tempo cru,
por entre dedos descuidados…

Nelas se dissesse baixinho, quase só com a mente,
uma prece agradecendo o cheiro do pão,
e os risos nos olhos, antes de rir.

Nelas as pedras não esquecessem,
afastadas do pó,
as memórias dos caminhos…

Henrique Mendes

¡Ah se fuera así !

Intento escucharlo, lo escucho cómo si fuera un grito,
a ese sentimiento expresado en el abandono
con el cual nos entregamos a cada día que va a empezar.

(Cuántos ya matamos a tiros, como brutos, innecesariamente,
esos fines de noche que son, al final,
apenas promesas de nuevas mañanas…? )

Mas apenas los pasos quedan más audibles,
en eso que podrían ser caricias, mas que no pasan de suelas
conformándose en la piedra áspera del momento.

En ellas hubiese el encanto que debe componer las mañanas,
y no aquel pulverizar de tiempo crudo,
por entre dedos sin cuidado…

En ellas se dijera muy bajo, casi sólo con la mente,
una oración agradeciendo el olor del pan,
y las risotadas en los ojos, aún antes de reír…

En ellas las piedras no olvidasen,
alejadas del polvo,
las memorias de los caminos…

Henrique Mendes

NO ME ABANDONES

Si en mis manos estuviera,
retenerte una vez más,
no dudaría ni un segundo
en no dejarte marchar.

Hoy por hoy tengo la dicha,
de decir que soy feliz,
mas si tú me abandonaras
no sé qué sería de mí

Jorge Sierra

Un amor en el olvido

Un amor en el olvido es,
como un pájaro perdido,
que sin rumbo ni destino
no sabe ni a donde ir. .

Jorge Sierra.

AL AMOR DE MI VIDA

Al gran amor de mi vida,
hoy le quiero confesar,
que cada segundo que pasa,
de ella me quiero aferrar.

DIOS la puso en mi camino
y a mí la quiso entregar,
para vivir un romance
como no habido otro igual.

Ni el mismo sol ha podido
darme la luz que me das,
tampoco la luna ha querido
opacar nuestra verdad.

DIOS y ellos dos son testigos
de ese amor que es realidad
y que hemos de compartirlo,
aún en la eternidad. .

Jorge Sierra.

DESEO VERTE FELIZ

Ayer te miré sentada
sin saber qué te pasaba,
tenías tu carita triste
y estabas muy sonrojada.

No quise decirte nada,
pues te vi algo disgustada
y en verdad mi reina amada,
no me gusta verte así.

Me encantas cuando sonríes
y más si te veo feliz,
por eso si me lo pides
prometo hacerte feliz. .

Jorge Sierra.

MI DIAMANTE

Mujer:
Tú eres un diamante en bruto
y yo soy un artesano,
que te ha de pulir con gusto,
con mis delicadas manos.

Quiero ser el gran artista
y mostrarle al mundo entero,
como pulir lo que quiero,
en la vida para mí.

Serás mi joya preciosa,
a la que he de presumir,
me harán preguntas capciosas,
a las que no he de eludir.

Muchos me preguntarán,
donde adquirí ése diamante
y solo una respuesta habrá,
DIOS me la dio como amante. .

Jorge Sierra.

Los banqueros y otros buitres

Son prestamistas rateros
y la peste d´este mundo,
sumen en hambre profundo
a nuestras humildes gentes.
Estos seres indecentes
que guardan nuestros dineros.
Sobran todos los banqueros
viven de nuestro sudor,
siempre será lo peor
caer en manos d´arteros. .

©Roberto Santamaría .

Aún te quiero

Nota.- Este poema está inspirado en la imagen arriba expuesta.

Aún te quiero (cuartetos blancos)

Tras los cristales, el paisaje absorto,
y las brumas que invaden los recuerdos,
las amadas esencias se prendieron
fragancias y perfumes de tu busto.

y tu etéreo y traslucido contorno,
decidida aventaste las corrientes
y prendiste en mí cegadora albura
que me hiere no saber si eres cierta…

¡Oh tú!…¡Bella aparición que relumbras!
entre nieblas tempranas reflejadas,
cual espejos que desdoblan la imagen,
o silueta de quien fue, por mi amada.

No tortures tú mi asediado anhelo,
ni alimentes deseos de esperanza,
yo guardo con amor su camafeo
suspiro cuando digo ¡Aún te quiero!… .

©Roberto Santamaría
Registrado en Safe Creative
.


¿Quién mancilló tu inocencia?

Fue tu inocencia virginal y pura
hozada por villanos bandoleros,
mancillando tu honor, aquellos fieros
¡ay la noche furtiva!…y luna oscura.

La pureza hoy ajada es tu amargura,
ya no brillan estrellas, ni luceros,
y exhalas tus gemidos más postreros;
pues cortaron la flor de tu cintura.

¡Que sean los perversos, ya malditos!
y el que maltrata, o viola a la mujer,
cometen con impunidad delitos.

Se amparan con vileza en su poder
y rezando a sus dioses con sus ritos,
acumulan estupros en su haber. .

©Roberto Santamaría
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El fraude de la Unión Europea

I

La unión de Europa es un fraude
es una estafa, un engaño,
de políticos amaños,
es una traición cobarde.
Hoy Grecia con ira arde
secuestran su democracia,
Merkel-Sarkozy,… Falacia,
sólo sirve a los “mercados”
mientras los pueblos mermados,
ya se hunden en la desgracia.

II

¡Las vueltas que da la vida!…
Estamos donde empezamos
como corderos entramos,
en la ruina consabida.
Ellos tomaron medidas
P´a crear “la Gran Europa”
y todo iba viento en popa,
cuando la “crisis” llegó
y el “culo al aire” dejó,
al ciudadano sin ropa.

III

Ya esta aquí la gran reforma
“la reforma laboral”
tendrá que ser tan cabal
como el zapato a la horma.
Aquí quien no se conforma
es tal vez, porque no quiera
echar más leña a la hoguera,
pero yo lo tengo claro
engorda más al avaro
y al pobre más pobre hiciera

IV

¡Sufriremos con paciencia!
no nos queda otro remedio,
que esperar el intermedio
de esta farsa en obediencia.
El P.P. hizo acto de presencia
¿Arreglará él tal desastre?…
No creo que tal pillastre
nos saque del disparate,
pagando el pueblo el “rescate”
y a la ruina nos arrastre. .

©Roberto Santamaría
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MEMORANDUM: MAÑANA REUNIÓN

Vamos a encontrarnos con Bob Dylan definitivamente mañana
en la autopista 61.
Él y toda su legión de espantapájaros vendrán luego aquí
y recorreremos la ruta 5 que no es tan famosa
pero puede llevarte a alguna parte.
Verás a los costados cosas como flores
pero son en verdad amores abandonados
y más allá están los payasos que te engañan,
en todas partes hay lo sé, pero acá los insaciables
lloran para que te conmuevas y además
son malas fotocopias de los originales.
En un cruce hay una edificación religiosa,
tiene una cruz quebrada con su Cristo partido en dos
separado como por un hacha, los brazos en alto y la cara de lado
tambaleándose de las astillas de un madero al viento
y el resto firme todavía, plantado.
Diré que cualquiera puede arrancar lo de arriba y reconstruirlo
con otra cara y otro gesto mas convenientes para estos tiempos
incluso cambiar el signo y el símbolo
o tal vez, ponerlo al lado así de su quebrado y en todo caso
habremos de meditar por un momento
¿cuál sería la parte mas importante: la de arriba o la de abajo?
¿cuál sería la moraleja? ¿cuál el desgarrón?
acto seguido verás un hombre parado sobre un cajoncito,
imagínalo vestido para la ocasión como quieras
cualquier nombre y lugar es el mismo para él
porque su discurso es monolítico,
hecho para el miedo porque el miedo es buen negocio.
Te pedirá un vaso con agua pero no se lo des:
pide tu atención y si tiene tu atención lo tiene todo.
Eso no lo verás en la autopista 61 ni en la polvorienta 66,
seremos incluidos en las listas negras de esta parte del mundo
agregaremos un matiz más a nuestros consabidos anatemas
y recitaremos blasfemias extraordinarias como vómitos de estrellas
mientras unos cantan, otros babean y los demás duermen donde cayeron,
en tanto Tom Waits pasará su garganta entre las ascuas que quedan
escupiéndonos santificadamente una vez mas.
Aunque no lo parezca Dios estará aquí
porque si es omnipotente escuchará lo que tengamos que decir
y si es el summum bonum nos corregirá,
escucharemos en silencio su canto nada parecido al de los humanos
y diremos gracias, muchas gracias
a su modo de entender el verdadero pecado y no lo accesorio
y por imposición de manos dejaremos de ser colaterales.
Luego volveremos nuevamente por la 5
a la ciudad de siempre parecida a la de todos
y ellos volverán juntos hasta la 61.
Cumpliremos el pacto la próxima vez,
yo llevaré a mi manada de infelices con sus mundos de papel
e inauguraremos el pre-paraíso,
el promotor de Bob levitará genuinamente
diciendo que cree que puede hacerse
a medio camino de todas las rutas
es decir, en ninguna parte. .

sergio cassarino
DERECHOS RESERVADOS


Retorno improvisado

He decidido regresar así tal cual,
Con la calvicie resistente a todo “shampoo”
Y con otra diosa despedida si posibilidad de refutar.

Con las heridas expuestas a la brisa,
Los mismos huecos y una gran austeridad,
Preguntándome si soy poeta y si mis letras llevan a algún lugar.

No me tomen tan en serio esta vez,
Que quizás por eso del amor poco aprendí,
Tampoco tan ligero que de dar vueltas
El beso mas preciado se me escapo

Dejemos que el roble despliegue en silencio toda su belleza,
Que el mar calle lo que quiera y siga sacudiendo la sal,
que vuelva yo a errar, a eso le llamo vivir…..

Silencios Oscuros.

27 F 2010 03.34 A.M.

Fue la tierra, fue el mar,
destruyendo paisaje, recuerdos.
fue quizá la Luna. Sucedió.

27 F 3.34 A.M. Cobquecura,
Pichilemu, y otras ciudades,
muriendo entre nubes de polvo.

Dos años de la embestida mortal,
reconstruyendo heridas lentamente,
mientras, aún circula el miedo. .

huilqui.


¿PORQUÉ ME QUIEREN MATAR?

Mamá, papá, ¿ PORQUÉ ME QUIEREN MATAR ?
acaso soy el culpable del error que cometieron
cuando quizás, en un día de amoríos, me pudieron engendrar.

Sí mamá, sí papá, quizá solo fue un momento
en que estaban calurientos, sin pensar en alguien más,
quizás disfrutaron sexualmente, quedándose sin aliento,
mas nunca pensando en todo lo que pudiese pasar.

Ahora que me han engendrado me quieren asesinar
por motivos que no entiendo y quizás nunca sabré,
es por eso que pregunto, a ti, mamá y papá,
si es DIOS quien me dio la vida ¿PORQUÉ ME LA QUIEREN QUITAR?

Acaso tienes tú mucha vergüenza de lo que digan allí,
o es porque le tienes miedo a un rechazo familiar,
mas tú, mi querida madre, nunca te has puesto a pensar
que si no hubieses nacido, nada de esto iba a pasar.

El error que cometieron, tanto tú como papá,
siempre habrá en el mundo quien lo pueda remediar,
ya que hay miles de familias que no pueden engendrar
y con gusto aceptarían un hijo, aunque no sea de su sangre,
en el seno familiar.

Mamá, no pongas ningún pretexto para quererme matar,
no sé si fuiste violada o no quieres engordar,
no sé si es por tu pobreza o por tu alto nivel social,
!O es, porque engañaste al hombre, que debió ser mi papá¡

Nada de eso a mí me incumbe y soy yo quien pagará
todos esos platos rotos de mamá y de papá,
ya que se han puesto de acuerdo para poderme matar
y así exonerar sus culpas ante nuestra sociedad.

Y por si esto fuera poco ya cuentan con sus compinches,
unos cuantos magistrados que quizás no tienen madre
y dieron su consentimiento de poder asesinar
a todo FETO indefenso que no agrade a mamá y papá.

Se escucha, se lee y se ve decir a todos los gobernantes
que con mucha decisión desplazarán al maleante,
combatirán la pobreza y muchas promesas más,
siendo esta una de ellas, NO a la pena capital,
así sea un asesino o un violador sin piedad.

Yo no sé, si algún día vaya a nacer ni cual será mi destino,
lo único que yo sé ahorita es que yo soy inocente
y no es justo que mis padres me condenen a morir
ya que yo no soy culpable para sentenciarme así.

Mamá, dame la oportunidad y el derecho de nacer,
quizás nunca te arrepientas de lo que puedas hacer,
deja a un lado tus temores, no seas una criminal,
ya que si esto sucediera, sólo DIOS te ha de cobrar.

REFLEXIONES:
Mujer, sea cual fuese tu situación y si estás embarazada,
por placer o violación, no le niegues a ese FETO el derecho de nacer,
ya que es DIOS quien da la vida y a ti una oportunidad,
para que traigas al mundo, quizá, a quien te ha de cuidar.

Quisiéramos una respuesta de esa gente que se dice
defensor de los derechos de cuanta gente ya existe,
defienden a violadores, también a secuestradores, a rateros y asesinos,
que sin medir consecuencias sólo actúan con maldad,
dejando huellas muy hondas en el seno familiar.

Estas gentes, mis queridos defensores, sí se pueden defender,
en cambio un FETO indefenso jamás lo podría hacer,
porqué no abogar por ellos y que los dejen nacer,
ya que quizás muchos de ELLOS grandes genios pueden ser.

Jorge Sierra


UN PACHANGÓN EN EL HUERTO

Un tomate saladet le dijo a un chile habanero,
organicemos un baile popular dentro del huerto,
que todos vengan vestidos como DIOS los trajo al mundo,
que nadie se escandalice ya que vamos a gozar.

Lo escucharon las cebollas, el cilantro y los limones
y corrieron los rumores que a toditos alegró,
bailaremos, tomaremos y cantaremos canciones
y con esta gran noticia, el huerto se alborotó.

El rábano y la zanahoria hicieron buena pareja,
el pepino y la sandía también quisieron bailar,
en tanto el plátano macho sólo quería tomar
para ver si así podía a la papaya conquistar.

El brócoli y la coliflor sólo se andaban besando,
en tanto que un aguacate a la piña se amarró,
el champiñón muy mañoso a la uva enamoró y
el nanche sin decir nada a una cebolla agarró.

Con el correr del bailongo y un poquito ya tomados,
intercambiaron parejas, que a todos les encantó,
menos al chile habanero que un pepino le tocó
y al que no le dijo nada, por purita discreción.

Y así se fueron formando una a una las parejas
y siendo una tuna espinosa que al camote no soltó.
A las seis de la mañana que llegó el horticultor,
todavía encontró las huellas de tan grande bacilón

Jorge Sierra


Sensación

Esa sensación, es…

Cuando mis espinas
son la flor nacida entre montañas.
Fantasmas
que han creído, crecer al Sol.

Esa sensación, es…

Cuando aprisionados, en el codo del sentido
mis ojos enmudecen
asfixiados
sin color.

Esa sensación… amarga reprimida.
Casi transparente en el ahogo.

Es.

Chico Malo


EROSÃO

XXXII

Rebentam-se os cabos nesse cais
de inquietudes de mar que lhes salpica o dorso
no pigmento dos arco-íris com o seu doce olhar

Se existisse o mutismo
que levanta o vapor no verão
quando a geografia da costa
a braçadas borrascosas
distorce as formas da praia

O horizonte não conduz a nada

mas aí está – atenuando o futuro –
com seus traços incertos
e seus malabarismos irremissivelmente sujos.

Marina Centeno
Yucatán México

Tradução ao portugués Tania Alegría

EROSIÓN

XXXII

Se revientan los cabos en el muelle
de inquietudes de mar que les salpica el torso
en el pigmento de los arcoíris con su dulce mirada

Si existiera el mutismo
que levanta el vapor en el verano
cuando la geografía de la costa
a brazas huracanadas
distorsiona las formas de la playa

El horizonte no conduce a nada

pero ahí está -atenuando el futuro-
con sus trazos inciertos
y sus malabares imperdonablemente sucios

Marina Centeno


Rosario

Duele la rosa
Duele el río
y ese olor a nostalgia que invade los rincones
presagia infinitos en el agua

Un olvido encarcela al polvo
con humedad de libro en cada página

los objetos ahondan el espacio
luyen la memoria
matizando el escenario entre versos y prosas

Voy colgando oraciones
en tumulto de lágrimas
mientras la vida deshace los huesos
y se aprende a morir en cada pausa

Marina Centeno

Recuerdos lejanos (soneto heroico)

Buscando entre el recuerdo, ya olvidado,
encuentro que perdí lo más cercano;
que aquella lucha nunca fuera en vano,
me dicen los recuerdos del pasado.

Que fuera aquel amor tan malogrado,
no dudo que el motivo fuera arcano;
si alguna vez lo tuve yo en la mano,
no supe conservar los más sagrado.

Jamás podré luchar contra el destino
lo sé; y aunque sané la cicatriz,
aquel amor se halla mortecino.

Hoy tengo la certeza del desliz,
y admito, fuera mío el desatino,
causante yo, de ser tan infeliz…

©Roberto Santamaría
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POESÍA

Publicado por admin con fecha marzo - 2 - 2012 COMENTAR

 

Julia de Burgos

Publicado por admin con fecha febrero - 8 - 2012 COMENTAR


Julia de Burgos



Julia de Burgos nació en Carolina, Puerto Rico, el 17 de Febrero de 1914.Es considerada por los críticos como la más excelsa poeta nacida en Puerto Rico. Fue también partidaria de la independencia de la isla.

Burgos se crió en el barrio de Santa Cruz, sección humilde de la localidad de Carolina. Esto no la privaría de desarrollar su amor por la naturaleza y por su país. Fue afortunada al ser la única de trece hermanos que cursara estudios secundarios.

Obtuvo su título de magisterio a los 19 años en la Universidad de Puerto Rico, pero su amor por la literatura la llevó a escribir poesía.

En 1934 trabajó en la PRERA (Agencia para la Rehabilitación Económica de Puerto Rico, por sus siglas en inglés) en Comerío, como empleada de una estación de leche, lugar en que los niños de familias pobres recibían desayuno gratuito. Contrajo nupcias con Rubén Rodríguez Beauchamp en ese mismo año.

En 1936 se unió a “Hijas de la libertad”, rama femenina del Partido Nacionalista de puerto Rico. Este grupo político promovía el ideal de independencia.

En 1937 coinciden dos hechos significativos en la vida de Julia de Burgos: la ruptura de su matrimonio con Rubén Rodríguez Beauchamp y la edición privada de Poemas exactos a mí misma, que representa una de sus primeras manifestaciones líricas, cuyo paradero actualmente se desconoce. Al año siguiente conoció al médico y sociólogo Juan Isidro Jimenes Grullón, quien habría de convertirse en su más acrisolado amor. Poco tiempo después ella regresó a Cuba.

Burgos publicó tres colecciones de poemas. Para sus dos primeros libros viajó por la isla, dándose a conocer y organizando sus propios recitales. Su tercer libro fue publicado póstumamente en 1954

Posteriormente Burgos regresó a Nueva York por su cuenta y, a pesar de contar con muchos admiradores, cayó en una profunda depresión y recurrió al alcoholJulia de Burgos falleció en la ciudad de Nueva York, el 6 de julio de 1953. Aún su muerte estuvo rodeada de misterio. Fue encontrada inconsciente y sin identificación alguna entre la Calle 106 y la Quinta Avenida y falleció al ser trasladada al Hospital de Harlem a la edad de 39 años. Ante la falta de identificación, su cuerpo fue enterrado en una tumba anónima. Posteriormente fue trasladada a Puerto Rico y sepultada en el Cementerio de Carolina, el lugar más cercano posible al Río Grande de Loíza que tanto la apasionó y se elevó un monumento en el lugar del sepelio.

.Entre los trabajos destacados de Julia de Burgos se encuentran: “Río grande de Loiza,” “Poema para mi muerte,”, “Yo misma fui mi ruta,” “Alba de mi silencio” y “Alta mar y gaviota.”





Río Grande de Loíza

¡Río Grande de Loíza!… Alárgate en mi espíritu
y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos,
para buscar la fuente que te robó de niño
y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.

Enróscate en mis labios y deja que te beba,
para sentirte mío por un breve momento,
y esconderte del mundo y en ti mismo esconderte,
y oír voces de asombro en la boca del viento.

Apéate un instante del lomo de la tierra,
y busca de mis ansias el íntimo secreto;
confúndete en el vuelo de mi ave fantasía,
y déjame una rosa de agua en mis ensueños.

¡Río Grande de Loíza!… Mi manantial, mi río,
desde que alzome al mundo el pétalo materno;
contigo se bajaron desde las rudas cuestas,
a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos;
y mi niñez fue toda un poema en el río,
y un río en el poema de mis primeros sueños.

Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida
prendida en lo más ancho de tu viajar eterno;
y fui tuya mil veces, y en un bello romance
me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.

¿A dónde te llevaste las aguas que bañaron
mis formas, en espiga de sol recién abierto?

¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo
algún fauno en la playa me estará poseyendo!

¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana
me estaré derramando para abrir surcos nuevos;
o si acaso, cansada de morder corazones,
me estaré congelando en cristales de hielo!

¡Río Grande de Loíza!… Azul. Moreno. Rojo.
Espejo azul, caído pedazo azul de cielo;
desnuda carne blanca que se te vuelve negra
cada vez que la noche se te mete en el lecho;
roja franja de sangre, cuando baja la lluvia
a torrentes su barro te vomitan los cerros.

Río hombre, pero hombre con pureza de río,
porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.

Muy señor río mío. Río hombre. Único hombre
que ha besado en mi alma al besar en mi cuerpo.

¡Río Grande de Loíza!… Río grande. Llanto grande.
El más grande de todos nuestros llantos isleños,
si no fuera más grande el que de mí se sale
por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.


Noche de amor en tres cantos

I

Ocaso

¡Cómo suena en mi alma la idea
de una noche completa en tus brazos
diluyéndome toda en caricias
mientras tú te me das extasiado!

¡Qué infinito el temblor de miradas
que vendrá en la emoción del abrazo,
y qué tierno el coloquio de besos
que tendré estremecida en tus labios!

¡Cómo sueño las horas azules
que me esperan tendida a tu lado,
sin más luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquel de tu brazo!

¡Cómo siento mi amor floreciendo
en la mística voz de tu canto:
notas tristes y alegres y hondas
que unirán mi emoción a tu rapto!

¡Oh la noche regada de estrellas
que enviará desde todos sus astros
la más pura armonía de reflejos
como ofrenda nupcial a mi tálamo!

II

Media noche

Se ha callado la idea turbadora
y me siento en el sí de tu abrazo,
convertida en un sordo murmullo
que se interna en mi alma cantando.

Es la noche una cinta de estrellas
que una a una a mi lecho han rodado;
y es mi vida algo así como un soplo
ensartado de impulsos paganos.

Mis pequeñas palomas se salen
de su nido de anhelos extraños
y caminan su forma tangible
hacia el cielo ideal de sus manos.

Un temblor indeciso de trópico
nos penetra la alcoba. ¡Entre tanto,
se han besado tu vida y mi vida…
y las almas se van acercando!

¡Cómo siento que estoy en tu carne
cual espiga a la sombra del astro!
¡Cómo siento que llego a tu alma
y que allá tú me estás esperando!

Se han unido, mi amor, se han unido
nuestras risas más blancas que el blanco,
y ¡oh milagro! en la luz de una lágrima
se han besado tu llanto y mi llanto…

¡Cómo mueren las últimas millas
que me ataban al tren del pasado!
¡Qué frescura me mueve a quedarme
en el alba que tú me has brindado!

III

Alba

¡Oh la noche regada de estrellas
que envió desde todos sus astros
la más pura armonía de reflejos
como ofrenda nupcial a mi tálamo!

¡Cómo suena en mi alma la clara
vibración pasional de mi amado,
que se abrió todo en surcos inmensos
donde anduve mi amor, de su brazo!

La ternura de todos los surcos
se ha quedado enredada en mis pasos,
y los dulces instantes vividos
siguen, tenues, en mi alma soñando…

La emoción que brotó de su vida
-que fue en mi manantial desbordado-
ha tomado la ruta del alba
y ahora vuela por todos los prados.

Ya la noche se fue; queda el velo
que al recuerdo se enlaza, apretado,
y nos mira en estrellas dormidas
desde el cielo en nosotros rondando…

Ya la noche se fue; y las nuevas
emociones del alba se han atado.
Todo sabe a canciones y a frutos,
y hay un niño de amor en mi mano.

Se ha quedado tu vida en mi vida
como el alba se queda en los campos;
y hay mil pájaros vivos en mi alma
de esta noche de amor en tres cantos…


Amor

Amor…
única llama que me queda de Dios
en el sendero cierto de lo incierto.

Aquí,
desesperada,
me contemplo la vida en un hueco del tiempo.

Entrecortando pasa el sendero de luz
que esperancé de sueño.

¡Oh mañanas azules que se quedaron muertas,
volando en el espacio!

¡Oh anudada caricia que amaneces dispersa,
cuando despierta el cuerpo!

¡Oh querer desterrarme de mis pasos turbados…!
¡Multiplican en ecos!

Aquí, junto al continuo gravitar de la nada,
¡cómo asaltan mi espíritu los silencios más yermos!

Mi esperanza es un viaje flotando entre sí misma…
Es una sombra vaga sin ancla y sin regreso.

Mis espigas no quieren germinar al futuro.
¡Oh el peso del ambiente!
¡Oh el peso del destierro!

¡Amor…!
Hasta la leve ronda de tu voz perturbada,
me partió la ola blanca que quedaba en mi pecho.


Armonía de la palabra y el instinto

Todo fue maravilla de armonías
en el gesto inicial que se nos daba
entre impulsos celestes y telúricos
desde el fondo de amor de nuestras almas.

Hasta el aire espigóse en levedades
cuando caí rendida en tu mirada;
y una palabra, aún virgen en mi vida,
me golpeó el corazón, y se hizo llama
en el río de emoción que recibía,
y en la flor de ilusión que te entregaba.

Un connubio de nuevas sensaciones
elevaron en luz mi madrugada.
Suaves olas me alzaron la conciencia
hasta la playa azul de tu mañana,
y la carne fue haciéndose silueta
a la vista de mi alma libertada.

Como un grito integral, suave y profundo
estalló de mis labios la palabra;
Nunca tuvo mi boca mas sonrisas,
ni hubo nunca más vuelo en mi garganta!

En mi suave palabra, enternecida,
me hice toda en tu vida y en tu alma;
y fui grito impensado atravesando
las paredes del tiempo que me ataba;
y fui brote espontáneo del instante;
y fui estrella en tus brazos derramada.

Me di toda, y fundiéndome por siempre
en la armonía sensual que tu me dabas;
y la rosa emotiva que se abría
en el tallo verbal de mi palabra,
uno a uno fue dándote sus pétalos,
mientras nuestros instintos se besaban.


Canción desnuda

Despierta de caricias,
aún siento por mi cuerpo corriéndome tu abrazo.
Estremecido y tenue sigo andando en tu imagen.
¡Fue tan hondo de instintos mi sencillo reclamo…

!De mí se huyeron horas de voluntad robusta,
y humilde de razones, mi sensación dejaron.
Yo no supe de edades ni reflexiones yertas.
¡Yo fui la Vida, amado !
La vida que pasaba por el canto del ave
y la arteria del árbol.

Otras notas más suaves pude haber descorrido,
pero mi anhelo fértil no conocía de atajos:
me agarré a la hora loca,
y mis hojas silvestres sobre ti se doblaron.

Me solté a la pureza de un amor sin ropajes
que cargaba mi vida de lo irreal a lo humano,
y hube de verme toda en un grito de lágrimas,
¡en recuerdo de pájaros!

Yo no supe guardarme de invencibles corrientes
¡Yo fui la Vida, amado !
La vida que en ti mismo descarriaba su rumbo
para darse a mis brazos.


Canción hacia adentro

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Hay un sólo trino entre tu amor y mi alma.

Mis dos ojos navegan
el mismo azul sin fin donde tú danzas.

Tu arco-iris de sueños en mí tiene
siempre pradera abierta entre montañas.

Una vez se perdieron mis sollozos,
y los hallé, abrigados, en tus lágrimas.

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Un ruiseñor nos tiene en su garganta.

Los ríos que me traje de mis riscos,
desembocan tan sólo por tus playas.

Hay confusión de vuelos en el aire…
¡El viento que nos lleva en sus sandalias!

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Mientras menos me pienses, más me amas.


Casi alba

Casi alba,
como decir arroyo entre la fuente,
como decir estrella,
como decir paloma en cielo de alas.

Esta noche se ha ido casi aurora,
casi ronda de luna entre montañas,
como una sensación de golondrina
al picar su ilusión en una rama.

Amanecer, sin alas para huirse,
regreso de emoción hasta su alma,
palomitas de amor entre mis manos
que al asalto de amor subieron castas.

Noche rasgada al tiempo repetido,
detenida ciudad de esencias altas,
como una claridad rompes mi espíritu,
circundas mi emoción como una jaula.

Amor callado y lejos…
tímida vocecita de una dalia,
así te quiero, íntimo,
sin saberte las puertas al mañana,
casi sonrisa abierta entre las risas,
entre juego de luces, casi alba…


Coloquio sideral

¡Te adoré tanto anoche!
-Me adoraste en ausencia.

-¡Te besé tanto anoche!
-Me besaste en ausencia.

-¡Te miré tanto anoche !
-Me miraste en ausencia.

-¡Te adoré
sin pensarte en la forma.
Te besé
sin sentirme en tu rostro.
Te miré
sin mirada y sin sol.

-¿Y eso es posible, amada?
-Pregúntalo a la nube
que cruzó por mi sueño y se posó en tu alma.

-¿Qué se posó en mi alma?
-Cargada por la brisa, con la última nota
de mi vida en canción…

-Y la brisa ¿qué hizo
al sentirte en sus prados?
-Con los ojos turbados
presenció mi invasión…

-¿Y no quiso besarte?
-Sus labios no alcanzaron
mi corazón en flor.
Hubo de ver mi rostro
en sonrisa de agua,
contigo en la emoción…

-¿Y así llegaste, amada?
-Así miré tu alma,
te besé en la sonrisa,
y adoré tu ilusión…


Yo fui la más callada…

Yo fui la más callada
de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto.

No me anunciaron lúbricas ceremonias sociales,
ni las sordas campanas de ancestrales reflejos;
mi ruta era la música salvaje de los pájaros
que soltaba a los aires mi bondad en revuelo…

No me cargaron buques pesados de opulencia,
ni alfombras orientales apoyaron mi cuerpo;
encima de los buques mi rostro aparecía
silbando en la redonda sencillez de los vientos.

No pesé la armonía de ambiciones triviales
que prometía tu mano colmada de destellos:
sólo pesé en el suelo de mi espíritu ágil
el trágico abandono que ocultaba tu gesto.

Tu dualidad perenne la marcó mi sed ávida.
Te parecías al mar, resonante y discreto.
Sobre ti fui pasando mis horarios perdidos.
Sobre mí te seguiste como el sol en los pétalos.

Y caminé en la brisa de tu dolor caído
con la tristeza ingenua de saberme en lo cierto:
tu vida era un profundo batir de inquietas fuentes
en inmenso río blando corriendo hacia el desierto.

Un día, por las playas amarillas de histeria,
muchas caras ocultas de ambición te siguieron;
por tu oleaje de lágrimas arrancadas al cosmos
se colaron las voces sin cruzar tu misterio…

Yo fui la más callada.
La voz casi sin eco.
La conciencia tendida en sílaba de angustia,
desparramada y tierna, por todos los silencios.

Yo fui la más callada.
La que saltó la tierra sin más arma que un verso.
¡Y aquí me veis, estrellas,
desparramada y tierna, con su amor en mi pecho!


El mar y tú

La carrera del mar sobre mi puerta
es sensación azul entre mis dedos,
y tu salto impetuoso por mi espíritu
es no menos azul, me nace eterno.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo nadan a mi encuentro,
y en locura de amarme hasta el naufragio
van rompiendo los puertos y los remos.

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas,
para sólo un instante detenerlos,
y gritarle mi voz a que se batan
en un sencillo duelo de misterio!

Que uno en el otro encuentren su voz propia,
que entrelacen sus sueños en el viento,
que se ciñan estrellas en los ojos
para que den, unidos, sus destellos.

Que sea un duelo de música en el aire
las magnolias abiertas de sus besos,
que las olas se vistan de pasiones
y la pasión se vista de veleros.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo estiren en un sueño
que se lleve mi barco de gaviotas
y me deje en el agua de dos cielos.


Nada

Como la vida es nada en tu filosofía,
brindemos por el cierto no ser de nuestros cuerpos.

Brindemos por la nada de tus sensuales labios
que son ceros sensuales en tus azules besos;
como todo azul, quimérica mentira
de los blandos océanos y de los blancos cielos.

Brindemos por la nada del material reclamo
que se hunde y se levanta en tu carnal deseo;
como todo lo carne, relámpago, chispazo,
en la verdad mentira sin fin del Universo.
Brindemos por la nada, bien nada de tu alma,
que corre su mentira en un potro sin freno;
como todo lo nada, buen nada, ni siquiera
se asoma de repente en un breve destello.

Brindemos por nosotros, por ellos, por ninguno;
por esta siempre nada de nuestros nunca cuerpos;
por todos, por los menos; por tantos y tan nada;
por esas sombras huecas de vivos que son muertos.

Si del no ser venimos y hacia el no ser marchamos,
nada entre nada y nada, cero entre cero y cero,
y si entre nada y nada no puede existir nada,
brindemos por el bello no ser de nuestros cuerpos.


Para hallarte esta noche las pupilas distantes…

Para hallarte esta noche las pupilas distantes,
he dominado cielos, altamares, y prados.
He deshecho el sollozo de los ecos perdidos…
tengo el hondo infinito jugando entre mis manos.

Siénteme la sonrisa. Es el último sueño
de una espiga del alba que se unió a mi reclamo…
Yo quiero que adelantes en espíritu y alas
mi canción enredada de trinos y de pájaros.

Te esperaré la vida. Levántame el ensueño.
Mírame toda en ascuas. Recuéstate en mis labios.
¡Tan simple, que en mitades iguales de armonía,
se rompieran a un tiempo tus lazos y mis lazos!

Vuélvete la caricia. No quiero que limites
tus ojos en mi cuerpo. Mi senda es el espacio.
Recorrerme es huirse de todos los senderos…
Soy el desequilibrio danzante de los astros.


Se ha muerto la tiniebla en mis pupilas…

Se ha muerto la tiniebla en mis pupilas,
desde que hallé tu corazón
en la ventana de mi rostro enfermo.

¡Oh pájaro de amor,
que trinas hondo, como un clarín total y solitario,
en la voz de mi pecho!
No hay abandono…
ni habrá miedo jamás en mi sonrisa.

¡Oh pájaro de amor,
que vas nadando cielo en mi tristeza…!
Más allá de tus ojos
mis crepúsculos sueñan con bañarse en tus luces…

¿Es azul el misterio?

Asomada en mí misma contemplando mi rescate,
que me vuelve a la vida en tu destello..


Silencio de angustia

Tengo el desesperante silencio de la angustia
y el trino verde herido…
¿Por qué persiste el aire en no darme el sepulcro?
¿Por qué todas las músicas no se rompen
a un tiempo a recibir mi nombre?
-¡Ah, sí, mi nombre, que me vistió de niña
y que sabe el sollozo
que me enamora el alma!


Te quiero

Te quiero…
y me mueves el tiempo de mi vida sin horas.

Te quiero
en los arroyos pálidos que viajan en la noche,
y no termina nunca de conducir estrellas a la mar.

Te quiero
en aquella mañana desprendida del vuelo de los siglos
que huyó su nave blanca hasta el agua sin ondas
donde nadaban tristes, tu voz y mi canción.

Te quiero
en el dolor sin llanto que tanta noche ha recogido el sueño
en le cielo invertido en mis pupilas para mirarte cósmica,
en la voz socavada de mi ruido de siglos derrumbándose.

Te quiero
(grito de noche blanca…)
en el insomnio reflexivo
de donde ha vuelto en pájaros mi espíritu.

Te quiero…
Mi amor se escapa leve de expresiones y rutas,
y va rompiendo sombras y alcanzando tu imagen
desde el punto inocente donde soy yerba y trino.


Te seguiré callada

Te seguiré por siempre, callada y fugitiva,
por entre oscuras calles molidas de nostalgia,
o sobre las estrellas sonreídas de ritmos
donde mecen su historia tus más hondas miradas.

Mis pasos desatados de rumbos y fronteras
no encuentran las orillas que a tu vida se enlazan.
Busca lo ilimitado mi amor, y mis canciones
de espalda a los estático, irrumpen en tu alma.

Apacible de anhelos, cuando el mundo te lleve,
me doblaré el instinto y amaré tus pisadas;
y serán hojas simples las que iré deshilando
entre quietos recuerdos, con tu forma lejana.

Atenta a lo infinito que en mi vida ya asoma,
con la emoción en alto y la ambición sellada,
te seguiré por siempre, callada y fugitiva,
por entre oscuras calles, o sobre estrellas blancas.


Alta mar y gaviota

Por tu vida yo soy…
en tus ojos yo vivo la armonía de lo eterno.
La emoción se me riega,
y se ensancha mi sangre por las venas del mundo.

No doy ecos partidos.
Lo inmutable me sigue
resbalando hasta el fondo de mi propia conciencia.

En ti yo amo las últimas huidas virginales
de las manos del alba,
y armando lo infinito
te quiero entre las puertas humanas que te enlazan.

En ti aquieto las ramas abiertas del espacio,
y renuevo en mi arteria tu sangre con mi sangre.

¡Te multiplicas!
¡Creces!
¡Y amenazas quedarte
con mi prado salvaje!

Eres loca carrera donde avanzan mis pasos,
atentos como albas
al sol germinativo que llevas en tu impulso.

Por tu vida yo soy
alta mar y gaviota:
en ella vibro
y crezco…


Canción amarga

Nada turba mi ser, pero estoy triste.
Algo lento de sombra me golpea,
aunque casi detrás de esta agonía,
he tenido en mi mano las estrellas.

Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser poeta,
de cantar y cantar, sin que se rompa
la tragedia sin par de la existencia.

Ser y no querer ser… esa es la divisa,
la batalla que agota toda espera,
encontrarse, ya el alma moribunda,
que en el mísero cuerpo aún quedan fuerzas.

¡Perdóname, oh amor, si no te nombro!
Fuera de tu canción soy ala seca.
La muerte y yo dormimos juntamente…
Cantarte a ti, tan sólo, me despierta.


A Julia de Burgos

Ya las gentes murmuran que yo soy tu enemiga
porque dicen que en verso doy al mundo mi yo.
Mienten, Julia de Burgos. Mienten, Julia de Burgos.
La que se alza en mis versos no es tu voz: es mi voz
porque tú eres ropaje y la esencia soy yo; y el más
profundo abismo se tiende entre las dos.
Tú eres fria muñeca de mentira social,
y yo, viril destello de la humana verdad.
Tú, miel de cortesana hipocresías; yo no;
que en todos mis poemas desnudo el corazón.
Tú eres como tu mundo, egoísta;
yo no; que en todo me lo juego a ser lo que soy yo.
Tú eres sólo la grave señora señorona; yo no,
yo soy la vida, la fuerza, la mujer.
Tú eres de tu marido, de tu amo; yo no;
yo de nadie, o de todos, porque a todos, a
todos en mi limpio sentir y en mi pensar me doy.
Tú te rizas el pelo y te pintas; yo no;
a mí me riza el viento, a mí me pinta el sol.
Tú eres dama casera, resignada, sumisa,
atada a los prejuicios de los hombres; yo no;
que yo soy Rocinante corriendo desbocado
olfateando horizontes de justicia de Dios.
Tú en ti misma no mandas;
a ti todos te mandan; en ti mandan tu esposo, tus
padres, tus parientes, el cura, el modista,
el teatro, el casino, el auto,
las alhajas, el banquete, el champán, el cielo
y el infierno, y el que dirán social.
En mí no, que en mí manda mi solo corazón,
mi solo pensamiento; quien manda en mí soy yo.
Tú, flor de aristocracia; y yo, la flor del pueblo.
Tú en ti lo tienes todo y a todos se
lo debes, mientras que yo, mi nada a nadie se la debo.
Tú, clavada al estático dividendo ancestral,
y yo, un uno en la cifra del divisor
social somos el duelo a muerte que se acerca fatal.
Cuando las multitudes corran alborotadas
dejando atrás cenizas de injusticias
quemadas, y cuando con la tea de las siete virtudes,
tras los siete pecados, corran las multitudes,
contra ti, y contra todo lo injusto
y lo inhumano, yo iré en medio de
ellas con la tea en la mano.


Julia de Burgos





María Elena Walsh

Publicado por admin con fecha febrero - 8 - 2012 COMENTAR

 

María Elena Walsh



María Elena Walsh nació en Ramos Mejía, Buenos Aires, el 1º de Febrero de 1930.

Fue poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora especialmente famosa por sus obras infantiles, entre las que destacan Manuelita La Tortuga y los libros Tutú Marambá

Es también autora de difundidas canciones populares para adultos, entre ellas Como la cigarra, Serenata para la tierra de uno y El valle y el volcán. Otras canciones de su autoría que integran el cancionero popular argentino son La vaca estudiosa, Canción de Titina, El Reino del Revés, La pájara Pinta, La canción de la vacuna (El brujito de Gulubú), La reina Batata, El twist del Mono Liso, Canción para tomar el té, En el país de Nomeacuerdo, La familia Polillal, Los ejecutivos, Zamba para Pepe, Canción de cuna para un gobernante, Oración a la justicia, Canción de caminantes, etc. Entre sus álbumes destacados se encuentran Canciones para mirar (1963) y Juguemos en el mundo (1968).

Un año antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes publicó su primer libro (en 1947), “Otoño imperdonable”, que recibió el segundo premio Municipal de Poesía y fue alabado por la crítica y por los más importantes escritores hispanoamericanos. A partir de allí su vida dio un vuelco: empezó a frecuentar círculos literarios y universitarios y escribía ensayos.

Hacia 1948 formó parte del movimiento literario de La Plata que se reunió en torno al sello editorial Ediciones del Bosque. Esta editorial publicó algunas de sus obras poéticas.

Realizó además recitales unipersonales para adultos. En 1962 estrenó en el Teatro San Martín “Canciones para mirar”, que luego grabó con CBS. Al año siguiente estrenó “Doña Disparate y Bambuco”, representada muchas temporadas en Argentina, América y Europa. En los años ‘60 publicó,entre otros, los libros “El reino del revés”, “Cuentopos de Gulubú”, “Hecho a mano” y “Juguemos en el mundo”. En los ’70 volvió al país y en 1971 María Herminia Avellaneda la dirigió en el filme “Juguemos en el Mundo”. También escribió guiones para televisión y los libros “Tutú Maramba”, “Canciones para mirar”, “Zoo Loco”, “Dailan Kifki” y “Novios de Antaño”. En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, entre 1985-1989 fue designada por el presidente Raúl Alfonsín para integrar el Consejo para la Consolidación de la Democracia y en 1990 fue nombrada Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires. En 1994 apareció la recopilación completa de sus canciones para niños y adultos y, en 1997, “Manuelita ¿dónde vas?”. y entre 1985-1989 fue designada por el presidente Raúl Alfonsín para integrar el Consejo para la Consolidación de la Democracia.

Entre los artistas que difundieron el cancionero de María Elena Walsh se destacan el Cuarteto Zupay, Luis Aguilé, Mercedes Sosa, Jairo y Joan Manuel Serrat.

Durante toda su carrera publicó más de 20 discos y escribió más de 50 libros.

Falleció en Buenos Aires el 10 de Enero de 2011


Ahora

Ahora como un ángel apareces
y me rodeas sin decirme nada.
Ángel que yo cuidara tantas veces
sin saberlo, callada.

En todo lo que miro permaneces
como el aire feliz de la mirada.
Me parezco a tu ausencia y te pareces
a mí resucitada.

Porque viniste cuando me moría
a devolverme a vivas caridades;
porque mi noche muda se hizo día

por gracia de tu voz iluminada,
en esta eternidad con que me invades
yo que no era, soy tu enamorada.


Entonces

Cuando yo no te amaba todavía
-oh verdad del amor, quien lo creyera-
para mi sed no había
ninguna preferencia verdadera.

Ya no recuerdo el tiempo de la espera
con esa niebla en la memoria mía:
¿El mundo cómo era
cuando yo no te amaba todavía?

Total belleza que el amor inventa
ahora que es tan pura
su navidad, para que yo la sienta.

Y sé que no era cierta la dulzura,
que nunca amanecía
cuando yo no te amaba todavía.


Balada de la alondra persuasiva

En otra madrugada,
por vientos de ceniza,
obedecí al latido de la alondra.
El cielo no era cielo todavía.

La zona del hornero,
el tiempo de la encina
se inquietaban en lento aprendizaje
y el cielo no era cielo todavía.

Hubo un encantamiento
de flor y hierba fina,
un cauteloso antaño de rocío,
y el cielo no era cielo todavía.

Septiembre constelado
de dos campanas frías
rodaba por lugares de silencio
y el cielo no era cielo todavía.

En clima de obediencia
mi pulso recorría
todo un advenimiento de corolas
y el cielo no era cielo todavía.

No regresó conmigo
la alondra persuasiva
porque me desterró de su latido
cuando el cielo fue luz de mediodía.


La víspera

Ya preguntaba por el mundo mío,
por la calle sin voz, por el pausado
retorno de la noche en el rocío
y por el aldabón desmemoriado.

Sorprendían los pájaros del frío
la soledad del parque ensimismado
y regresaba el nombre del estío
puntual como la sangre a mi costado.

¡Oh voluntad de estrella en la bujía!
¡Oh cortejo de llantos vegetales
que en el perfil del viento renacía,

cuando al temblar la savia en su retoño,
bajo un aire aturdido de panales
amaneció la infancia del otoño!


Balada del tiempo perdido

Como a sus vanas hojas
el tiempo me perdía.
Clavada a la madera de otro sueño
volaban sobre mí noches y días.

Poblándome de una
nostalgia distraída,
la tierra, el mar, me entraban en los ojos
y por ociosas lágrimas salían.

Cuántos papeles ciegos
en la tarde vacía.
Qué multitud de imágenes miradas
como a través de una mortal llovizna.

Entorpecidas sombras
en vez de manos mías,
de tanto enajenarse en los espejos,
todo lo que tocaba se moría.

Memorias y esperanzas
callaban su agonía:
un porfiado presente demoraba
siempre las mismas ramas amarillas.

Qué tiempo sin sentido
el que mi amor perdía.
Qué lamentable primavera inútil
haciendo en vano flores que se olvidan.

Pero mi corazón
velaba y no sabía.
Recuperada su pasión secreta
ahora enamorado resucita.

Y el tiempo que hoy me guarda
entre sus hojas vivas
es un tiempo feliz desde hace tantos
sueños que nacerán en la vigilia.


Balada triste

Era el otoño y era la llovizna,
la inicial certidumbre del poniente.
Mis pasos desandaban su tristeza
mientras sobre la tierra conmovida
era el otoño y era la llovizna.

En el transcurso de las avenidas
todos los pájaros habían muerto,
y las hojas llovían cautamente
sobre la hierba, cerca de mi sangre,
en el transcurso de las avenidas.

¿Qué llanto conocí, qué desconsuelo
bajo los árboles deshabitados?
Cuando en la fuente se reconocía
un cielo de palomas lejanísimas
qué llanto conocí, qué desconsuelo.

Oh muros de mi sed, aquellos muros
que no sé si existieron a mi lado;
bebí en ellos soledad de siglos,
luz funeraria, fríos alusivos.
Oh muros de mi sed, aquellos muros.

Triste ejercicio el de invadir la niebla
por ámbitos inciertos, declinando.
Atravesé desconocidos puentes
en el amanecer de los faroles.
Triste ejercicio el de invadir la niebla.

Todos los pájaros habían muerto
en el transcurso de las avenidas.
Qué llanto conocí, qué desconsuelo:
era el otoño y era la llovizna,
todos los pájaros habían muerto.


Paisaje de elegía

No escuches mi dolor, tú que me heriste.
No te reclama ya ningún acento.
Sólo en mi corazón la sangre es triste.
(¡Oh lentas calles del otoño lento!)

No te requiero un sólo mandamiento.
-Tú que me niegas, tú que no me diste-.
No sientas esta muerte que yo siento.
(¡Oh tristes voces del otoño triste!)

Que sólo a mis entrañas se refiera
este clamor, este importante frío.
Quiero que no te alcance este lamento.

Pero si alguna vez te desespera
un gran silencio, es el silencio mío.
(¡Oh lentas sombras del otoño lento! )


Canción

Alma sin el amor, ave dejada
en los terrenos de la maravilla:
cuando no haya más hojas
y se acaben los días
yo seguiré buscando
tu luz recién nacida
-alma sobre rebaños levantada-
para hacer las mañanas de mi vida.

El enlutado mundo que habitaba
ahora es el cielo que la frente pisa.
(Si se apagaran todas
las uvas de la viña
o se muriera el pan
en las espigas,
este incendio frutal de mi esperanza
en otra tierra se levantaría.)

Tu mano era mi mano desde siempre,
tu voz mi voz, y yo no lo sabía.
Anduve con tu sombra
al lado de la mía
por mortales caminos
y celestes orillas.
Eras un sueño en busca de mi frente
para nacer, y yo no lo sabía.

Ya mis ojos usaron la belleza
y fueron en sedienta cacería
-con su lastimadura
de límites y aristas-
al pámpano desnudo
y a la rosa vestida,
buscándote desde los miradores
con el Amor-Que-Todo-Lo-Imagina.

Cuando tú fuiste la increíble imagen
yo era la sed y el vaso y la bebida.
Las puertas y los frascos,
cubiertos de ceniza,
guardaban el perfume
de la melancolía,
mientras los palomares te esperaban
con el Amor-Que-Nada-Te-Imagina.

Aunque la providencia me negara
el alimento para la alegría,
aunque me entristecieras
la intemperie divina
con pájaros callados
y sombras pensativas,
aunque olvidaras, aunque no existieras,
mi corazón igual te cantaría.


El 45

Te acordás hermana qué tiempos aquellos,
la vida nos daba la misma lección.
En la primavera del cuarenta y cinco
tenias quince años lo mismo que yo.

Te acordás hermana de aquellos cadetes,
del primer bolero y el té en El Galeón
cuando los domingos la lluvia traía
la voz de Bing Crosby y un verso de amor.

Te acordás de la Plaza de Mayo
cuando «el que te dije» salía al balcón.
Tanto cambió todo que el sol de la infancia
de golpe y porrazo se nos alunó.

Te acordás hermana qué tiempos de seca
cuando un pobre peso daba un estirón
y al pagarnos toda una edad de rabonas
valía más vida que un millón de hoy.

Te acordás hermana que desde muy lejos
un olor a espanto nos enloqueció:
era de Hiroshima donde tantas chicas
tenían quince años como vos y yo.

Te acordás que más tarde la vida
vino en tacos altos y nos separó.
Ya no compartimos el mismo tranvía,
sólo nos reúne la buena de Dios.


El viaje

Sólo quiero tu casa de ternura,
vivir en su calor.
Eres el mar y la orilla segura
porque el único viaje es el amor.

Reconocer tu alma, qué aventura
de mágico sabor.
Allí tendré profundidad y altura
porque el único viaje es el amor.

Besos desconocidos como puertos
esperan bajo un cielo de mirada.
-Lo demás es dolor.

Hoy vuelvo de países que están muertos,
después de un mar que no me dijo nada,
porque el único viaje es el amor.


Entonces

Cuando yo no te amaba todavía
-oh verdad del amor, quien lo creyera-
para mi sed no había
ninguna preferencia verdadera.

Ya no recuerdo el tiempo de la espera
con esa niebla en la memoria mía:
¿El mundo cómo era
cuando yo no te amaba todavía?

Total belleza que el amor inventa
ahora que es tan pura
su navidad, para que yo la sienta.

Y sé que no era cierta la dulzura,
que nunca amanecía
cuando yo no te amaba todavía.


Esencia

Nunca nombrarla, nunca.
Ni callarla siquiera.
Solamente crecer de sus raíces
con asombrado llanto.
Ser y morir tan solo
para justificarla
como naturaleza
y sumisa costumbre.

Madurará con pausa
y exactitud de necesaria estrella
y solo incertidumbres
me probarán su órbita,
su doloroso amor, su cumplimiento.
Será un desgarramiento
elemental, constante.
Desesperada espera
-lo sé- desesperada.

Y sin embargo, nada
persistirá más cierto
que su sabiduría,
que sus sencillas fiestas.
Como el rosal seguro de la rosa.

Y yo seré la sombra
de su florecimiento,
yo viviré acatando
su voz y su silencio,
en indefensa tierra,
irrenunciablemente.


La forma

Dios sigue haciendo piedras y animales
con las antiguas formas de la vida.
Sigue poniendo pájaros iguales
sobre la misma tierra repetida.

Pero para la voz recién nacida
todas las cosas son originales,
y al cantar las descubre sorprendida,
desde su cárcel, desde sus umbrales.

Si estoy en medio de la noche y siento
que otra vez vuelven con la primavera
la renovada antigüedad del viento

y la luna que vi por vez primera,
muero, pero renazco al otro día,
húmeda de reciente alfarería.


La víspera

Ya preguntaba por el mundo mío,
por la calle sin voz, por el pausado
retorno de la noche en el rocío
y por el aldabón desmemoriado.

Sorprendían los pájaros del frío
la soledad del parque ensimismado
y regresaba el nombre del estío
puntual como la sangre a mi costado.

¡Oh voluntad de estrella en la bujía!
¡Oh cortejo de llantos vegetales
que en el perfil del viento renacía,

cuando al temblar la savia en su retoño,
bajo un aire aturdido de panales
amaneció la infancia del otoño!


Oración a la justicia

Señora de ojos vendados
que estás en los tribunales
sin ver a los abogados,
baja de tus pedestales.
Quítate la venda y mira
cuánta mentira.

Actualiza la balanza
y arremete con la espada,
que sin tus buenos oficios
no somos nada.

Lávanos de sangre y tinta,
resucita al inocente
y haz que los muertos entierren
el expediente.

Espanta a las aves negras,
aniquila a los gusanos
y que a tus plantas los hombres
se den la mano.

Ilumina al juez dormido,
apacigua toda guerra
y hazte reina para siempre
de nuestra tierra.

Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora.


Serenata para la tierra de uno

Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos,
porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón.

Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

Para sembrarte de guitarra,
para cuidarte en cada flor
y odiar a los que te castigan, mi amor,
yo quiero vivir en vos.


Vana historia

Si no recuerdo mal, todo cabía
entre los horizontes de un pañuelo.
Entonces figuraba el mediodía
un sol con ojos en mitad del cielo.

Y gracias a una tierna hechicería
la noche prodigaba su consuelo
con tanta caridad que uno veía
las estrellas tiradas en el suelo.

Pero hoy el agua no lo dice. Es cierto:
ya no se pone un corazón dorado
ni roba añiles a la golondrina.

Porque el mundo hechizado está desierto.
Qué dolor, sobre él se ha desatado
el Miedo con sus trapos de neblina.


Manuelita la tortuga

Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de Paris
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.


María Elena Walsh


La cosecha de Poetastrabajando del mes de Enero de 2012

Publicado por admin con fecha febrero - 8 - 2012 COMENTAR









Valles del Maule

Se unen allí, cópula de aguas distintas,
unas bajan por los campos de Linares
las otras vienen cantando por los potreros de Quiñipeumo,
gimen se besan y funden con peces.

Los vientos del Maule, siempre frescos
como besos de mujer enamorada,
los del Loncomilla son vientos de bronces,
incluidos los trinos del zorzal.

En las laderas de los cerros se encienden los crepúsculos
con pétalos de arvejillas.
El Sol se enreda en los pastizales resecos, conversa quizá
qué cosas con las aves, ¡parece que las aguas!

Allí entre las quebradas habita el Eco,
siempre atrapando los gorjeos interminables,
he visto volar aves confundidas de tal belleza acústica,
hoy una mariposa enorme pasó frente a mí, le salude.

Las cañas de Rucahue, Fundo adyacente se viste
de parras de donde brota el vino dorado del valle.
nacido de esa unión de Ríos se eleva el mosto
negro al que llaman Piedra Roja, allí el oficio vinífero nace.

Unas leguas más al Oeste se entremezclan más aguas,
aparece el Río Claro, ese ya se ha robado el verdor
de la montaña junto al Lircay, traen trocitos de cerros de Vilches.

Creo que la noche, esconde sus luceros entre esa
naturaleza viva, alegre.
Búhos y lechuzas, chillas, liebres, conejos y grillos,
juegan en corros con los celestes huéspedes.

Yo mientras tanto camino entre las sombras de las parras
del Valle más hermoso del Maule.

Huilqui


Soneto a la almohada

¡Tú que guardas mis íntimos secretos!
Que acompasas y calmas mis latidos.
¡Tú que aturdes, mis sueños y sentidos!
Descubriendo secretos indiscretos.

¡Oh tú!… Que celas sentires inquietos
Y guardaste mis más íntimos fluidos.
Y amortiguas mis gritos y mis ruidos.
Custodiando sentires tan concretos.

¡Oh tú!…Mullida y dulce compañera.
Confidente de todos mis pecados,
Guardiana del amor de primavera.

Espectadora fiel de mis turbados
Sueños, de mi impaciente y larga espera,
Y herencia,… Mis amores alejados.

©Roberto Santamaría


Oly samantha

Te miro como una flor,
dentro de un jardín suntuoso,
mas tu belleza y olor
lo han vuelto más primoroso.

Tu figura impresionante
luz le dio al jardín radiante,
que aunque lucía excitante,
gran celo sintió por ti.

Que decir de las orquídeas
de la primorosa flor de lis,
del amaranto y la dalia
que ha bien pueden presumir.

De ser las flores mas bellas
que en el mundo han de existir,
sin dejar la rosa hermosa
los lirios y las margaritas,
que aunque todas muy bonitas,
no logran igualarse a ti.

Todas ellas;
sienten envidia de ti,
pues tu resplandor es tanto
que brilla como un encanto,
que opaca al bello jardín.

Jorge sierra


Un brindis por las mujeres

Muchas veces me he metido allá en los bares,
me emborracho y me pongo yo a cantar
y mi orgullo es brindar por las mujeres,
a las que amo y nunca las he de olvidar.

No soporto que un hombre las maltrate,
ni tampoco que de ellas, hablen mal,
mas exijo que a todas las respeten
pues cada una se merece un pedestal.

Nunca olvides que una mujer es tu madre
y el respeto a todas ellas debes dar,
no importando si ésa dama es muy pobre,
o si es rica y no te quiere saludar.

Las mujeres, DIOS las puso en nuestras vidas
y sin ellas, ningún hombre estaría aquí,
es por eso que si tú no bien las cuidas,
como macho no mereces tú vivir.

Hago un brindis por todas las mujeres
y un buen vino les voy a regalar
y no olviden les entrego mis quereres,
lo mas grande que éste hombre puede dar.

Jorge sierra


En aquel sitio

Estoy en aquel sitio en el cual el mundo se ve un poco raro,
Cuando dudo de la poesía y todo resulta tan relativo,
Cuando reviso los mapas y ninguno lleva algún lado,
En donde las reglas dan alergia y necesito orden para….
Triunfar?

El amor es una palabra cansada de ser tan pronunciada,
Y también un comercial de margarina libre de grasa,
La fe algo tan complicado como calcular impuestos gravados
O tan sencillo como volver la mirada con esperanza.

La vida da tantas vueltas y a semejante velocidad,
Por ejemplo ayer estuve en un matrimonio feliz
Hoy ya están divorciados y tienen hijos con parejas diferentes,
Mañana quizás estén lejos de sus nuevos amores,
Renegando y mandando todo al carajo ….. otra vez.

Todos hablan de todos y para mi desean una novia bien,
¿Que diablos es eso?
¿Será la que tuve y dejé?
¿La que tengo y no quiero presentar?
¿O la que tendré y se esconde en algún verso por llegar?

Mas vale ser el ciego que no quiere ver,
O el iluminado que todo lo tiene tan claro,
Pero yo ando acá enredado entre la luz y la oscuridad,

Silencios Oscuros


¡Ladran Sancho!…

¡Ladran Sancho!…Señal que cabalgamos,
déjales seguir en su ignorancia,
si el hedor confundieron con fragancia
no lo sabrán, por mucho que digamos.

Nos basta con saber a dónde vamos
ya sea corta o larga la distancia,
y llegaremos sin que la arrogancia
haga cambiar aquello que pensamos.

Por más que ellos ladren continuaremos
hasta lograr llegar a nuestro sino
y con tesón y lucha lograremos.

Será muy duro y largo este camino
mas al final el triunfo alcanzaremos.
¡Ya Azuzo mi buen sancho mi rocino!…

Roberto Santamaría


¡Calla!…¡No rompas la magia!

¡Calla! No desgarres el silencio…
no rompas la magia
y guarda este momento
de embrujo en tu alma.
Mientras tú suspiras
con la voz callada,
vibrante todo tu ser
y tu alma enamorada.

¡Calla!… ¡No digas nada!
enciende mis emociones,
e inúndame de amor
con la luz de tu mirada.
Mientras con tu presencia
te adueñas de mis sueños,
y me sometes al castigo
de perder por ti la calma.

¡Calla!… ¡No malgastes la palabra!
tan solo en un susurro,
entre sonrisas veladas
dibuja con tus caricias,
los sentimientos que manan
entre suspiros y besos
desde el fondo de tu alma,
hasta aplacar este fuego
que me quema las entrañas,
desde el ocaso al alba…

©Roberto Santamaría


Pasado

Frente al pasado, el amor rebrota inesperado,
como una rosa que renueva sus pétalos,
al compás del transcurrir inexorable del tiempo.

Los días se aceleran, las miradas se anudan
frente al espejo empañado, tibiamente,
por el sombrío deambular sobre el pasado…
refugio donde esconder las cicatrices.

Se hacen ostensibles las llamas del tiempo,
escucho ese ensordecedor sonido,
acercándose, por las entrañas del alma,
azuzadas por la brisa y su silbido,
cuando el mar, encendido por el estrépito,
engulle el amor y sus vericuetos.

Espero el entierro de los años, del pasado,
aunque nunca me pertenezca.
Flamantes sucesos, nuevos laberintos,
nutren el presente, mañana pasado.

Como en la vidriera de la tienda mas fina
o en el horizonte aún no atisbado,
el pasado o el amor, se esconden tras tu mirada.

Zorro del Desierto


HISTORIA DE UN EX-REO

Quiero contar ésta historia, que un ex-reo me contó
y me dejó publicarla ya que no fue en confesión.

COMENZÓ DICIENDO ASÍ:

De niño yo presumía,
cuando el maestro decía,
he aquí al niño que un día,
a la cárcel ha de ir.

Y recuerdo con desagrado,
que al compañero de a lado,
otro día le diría,
que yo era una porquería.

Eso a mí, no me ofendía
y orgulloso me sentía,
pues mi mente presentía
que todo eso era verdad.

Mas con el paso del tiempo,
mis compañeros triunfaron
y cuando ellos lo lograron,
yo me quise arrepentir.

Mi vida
se vio envuelta en la pobreza,
mis padres,
murieron por la vergüenza
mas yo, con poca conciencia
un criminal me volví.

Empecé tomando alcohol
para alivianar mis penas,
robaba ya sin control,
con la ayuda de cadenas.

Mis caídas a la cárcel,
las creía disfrutar,
pues conocí a los maleantes,
más famosos del penal.

Me contrató uno de ellos
y al que nunca conocí,
pues mandaba a sus plebeyos,
a que me paguen a mí.

El día que dejé el penal,
ya tenía la consigna,
de encontrar a un ser genial,
que al jefe algo le debía.

Me costó trabajo, sí,
el saber donde vivía,
pero con mucha alegría,
al fin lo pude encontrar.

Cual grande fue mi sorpresa,
que al encontrar a la presa
ella esperaba indefensa,
clavada en una gran cruz.

Vi sus manos extendidas
y a sus píes me arrodillé
y diciendo JESÚS mío,
ten piedad, me equivoqué.

Sí, fue la dirección correcta,
no me pude equivocar
y es JESÚS sacramentado,
quien me mandó a ese lugar.

Mi vida al fin ha cambiado
y nunca yo he de olvidar,
que gracias a sus cuidados,
JESÚS me pudo salvar.

Jorge Sierra


Mi Raza

Caminando por las calles
de mi colonial ciudad,
miré pasar a esos hombres,
que orgullosos en verdad,
son descendientes genuinos,
de esa raza sin igual,
como lo fueron los mayas,
orgullo de mi Yucatán.

Raza que en el mundo entero,
reconocida ya está,
por haber edificado
a UXMAL Y CHICHEN ITZA,
las cuales han sido nombradas,
por toda la humanidad,
patrimonios culturales,
por su belleza y lealtad.

Jorge Sierra


La Plaza

En la plaza principal
de Mérida la blanca y bella,
se vive un romance ideal
por su amor y su bohemia.

Y en donde se han de admirar
edificios majestuosos,
como lo es su catedral,
su ateneo peninsular
y el palacio de gobierno.

Otra obra que por belleza
y su estilo colonial,
luce imponente y hermosa
al gran deleite visual,
es la casa de Montejo,
quien conquisto Yucatán
y dio a Sihó el gusto inmenso,
de elegirlo capital.

Su plazoleta central,
con laureles muy esbeltos,
jardinería artesanal
y pasillos muy extensos,
bancas de un fino acabado
y un estilo sin igual,
dan asiento al visitante
y también al regional.

Que orgullosos de su raza
de su nobleza y bondad,
acogen a los turistas
que visitan su Ciudad.

En nuestra plaza mayor,
los domingos son de fiesta,
pues el pueblo en general,
derrocha alegría y belleza
y muchos han de ir a deleitar
su paladar exigente,
en la dulcería Colón,
con un sorbete excelente.

Plaza Grande la llamamos
los que vivimos aquí,
en ésta la blanca hermosa,
que es Mérida Yucatán.

Jorge Sierra


NO ME ABANDONES

Si en mis manos estuviera,
retenerte una vez más,
no dudaría ni un segundo
en no dejarte marchar.

Hoy por hoy tengo la dicha,
de decir que soy feliz,
mas si tú me abandonaras
no sé qué sería de mí.

Jorge Sierra


UN AMOR EN EL OLVIDO

Un amor en el olvido es
como un pájaro perdido,
que sin rumbo ni destino
no sabe ni a donde ir.

Jorge Sierra


El Indolente

Deseo referirme al indolente,
que piensa que su vida es indomable,
pues por ningún motivo él es amable,
llevando en sí una vida indecente.

En donde quiera él, es insolente
y por lo consiguiente es insociable
sumándose a esto lo insensible,
resulta que todo él es un farsante.

No puedo imaginar la hipocresía,
de cómo actúa un ser tan despreciable,
que piensa todo el tiempo en la justicia.

Mas nadie le ha notado lo confiable,
y el juez que ha de dictarle su sentencia
que le diga, es usted, un ser insoportable.

Jorge Sierra


Sobrando

O que sobra
não são os dias, mas o tempo sobrando
das palavras escorridas como lava
por entre as grades da vontade.

Não são as carícias, mas os atos crônicos,
num suave compasso lento, de afagar.

E as brisas trazendo as vozes prudentes
das folhas que compõem as árvores
como gritos eretos na paisagem.

São os gestos como raízes afundadas,
fincados numa eternidade
quase terminada,
que só a memória mantém.

O tempo sustenta-se.

O vento , como sempre,
espalha-me como pó.

Henrique Mendes


Saudade

Ultimamente, dei por mim a pensar em saudade.
Não aquela coisa agridoce.
Não apenas isso a que uma palavra veio dar substância,
em olores de exclusividade lusa e inclemente.

Mas a fome na alma, enfática,
o buraco negro perseverante, chato,
que me vem reordenando os sentidos e
resignificando gestos que eram livres,
e agora já não são…

Nas memórias, sobrenadam nadas,
coisas hoje sem aplicação, de menino.
( Vista da cama, a ponta do ramo do pessegueiro
nasce na janela, fininha, só com três folhas.
Não pode comigo. Não posso descer .
Em baixo há arame farpado.
E ao longe o mar azul nos meus olhos castanhos,
gritando distância. )

Nas vontades,
misturam-se sabores de momentos espalhados,
como pérolas correndo soltas pelo soalho.
Querer mergulharoutra vez junto ás rochas,
lá onde as ondas mentem trajetórias de espuma
( E como é salgado o sangue, mesmo no mar…).

Nos remorso, empoeirado embora,
escutar sem apelo o queixume subterrâneo de um chão
que pouco me viu fazer,
e o ciúme dos passos que espalhei de mim pelo mundo
como se fossem palavras num papel.

Gotas de tinta, transformando-se em linhas,
erráticas, somando-se até serem um eu concreto,
crescente, pesado de manter.

Nas alegrias, desnudando-me de valores,
sentir sobre mim a luz suave dessa benção maior
de ser assim, sentir as coisas, vibrar com elas,
até saber-lhes as histórias e os caminhos.

E na dor, a memória vívida de tudo quanto é bom
cruzando-me o peito …

Como uma cicatriz.

Henrique Mendes


Huir

Huir
arder inundada de espacios
con la llave a la cintura,
en corrientes cruzadas,
en corrientazos internos,
en aletazos de algas.

Huir
con mis duendes y mis mundos
a lo que sople Barlovento
o quizás, Sotavento
nos sorprenda en túnel aventurero.

Huir
sin filtros de filigrana,
sin espaldas soldadas,
sin facturas de tiempo.

Cansada estoy
de deberle al amor.

G. Landron


La Jaguar

Cuando un instante y otro,
solicitando un siempre,
son ceros arrayados
en las notas de mis cuerdas.
Cuando el ojal cuela silencios
y son diminutos mis intentos…

Aun la muerte es puerta cerrada
y sin sombra.

En algún pie,
en el fondo de la cartera, quizás,
la jaguar se reconoce.

Despierta.

Un proyectil,
un cordón de luciérnagas
navegan al mar.
Tintinean colores
sobre el lienzo,
caprichoso de la desnudez
del poeta,
sediento de viaje,
móvil
en cuero y consciencia,
como es mi voz,
en las ondas del Hambre.

G. Landron


Injusticia

No existe
nombre
ni pronombre
para aceptar
racionalizar
descompaginar
desproporcionar
excusas
cláusulas
condiciones
para evadirse
el impuesto
de la mirada resignada
de una madre
con su exhijo en brazos
y una membrana
residual en la brisa
del Hambre
que lo mató.

G. Landron


Claridades

Un sello, Vida,
en la frente propongo.
Que este dolor sostenido
no decolore pospuesto,
ni mucho menos emigre
en excusas ni secuestros.
Que no sea otro mi destino:
cerrar desesperanzas,
posibilitar cuerpos.
Que no encuentre diferencias
entre su muerte de hambre
y la muerte de inviernos.
Un sello, Vida,
un sello exijo.
Que al Poder y al Hambre
igualen
en hemorrágico grillete
a ver si mezclando sangres
entrelazamos, al fin, Claridades.

G. Landron


Consanguinea

No intentes,
consanguínea,
rasurar mis ráfagas,
almidonar mis huecos,
ni pretendas
que mastique tu tiempo
ni tus mundos.
No intentes
secuestrarme
en tus medias,
ni aguardes
a la entrada
de mis versos.
Te quiero.
Eso basta.

G Landron


Amor De Juventud

Solo te quería decir que me gustas mucho, desde la primera
vez que te vi me gustaste, te quiero, siento que eres lo que necesito…Quieres ser mi novia?”

-”Si…si quiero ser tu novia, yo también te quiero, te
amo, nunca lo olvides…”

Todavía he de recordar tus fragantes verbos cuando nuestra
historia cobró vida.
La nostalgia y la tristeza han de controlar mis sentidos.
Rememorar tu traición me amarga y perturba mi corazón.
Eras mi dama y verte disfrutando un beso en otros
labios…aahh, nose ni que digo.
Poderosa luna negra con sonido de piano muerto, me han
de esclavizar en un túnel sin salida.
Mi corazón es como un amigo traicionero, ya no confió
ni en mi sombra, mi amor dice GAME OVER… perdí la partida
Estas en mi cabeza, pero en otros brazos, otros labios
y tu voz pintada en mis recuerdos
Me equivoque pensando en un futuro junto a ti.
Un beso no le da vida a una rosa muerta… todo es distinto
sin ti.
Ahora me saludas con un beso en la mejilla y un “hola,
como estas”
Me presentas a tu nuevo amor… mi corazón muere en un
río de sangre sin fuerzas para amar.
Contemplo que eres feliz en tu nueva historia romántica,
me llena de gozo saber que estas bien.
Lloro en mi cuarto obscuro recordando cuando fuiste mía.
Mis sentimientos me reclaman culpa, pero ala vez por ti
me llena de alegría
Una cárcel infernal hace nacimiento dentro de mi alma.
Esto ya se acabará porque me doy cuenta que a los 15 años
no se ama

Barzza


Estaban todos los hombres…

Estaban todos los hombres allí,
Los que se creían justos, los ladrones
Los borrachos, los que hablaban de Dios,
Los que reniegan de él, los poetas y los locos.

Comentaban de la vida en los burdeles,
De las hospedadas. De las cabronas y los cafiches,
De las cantineras, de un Inglés maricón,
De los maricones y los campanilleros.

Se hablaba de los habitúes, de un General de la República,
Que se acostaba con las primerizas, de un juez que disfrazado
Se encatraba con las mas niñas…
Algunos fumaban, otros bebían aguardiente y ron.

En un rincón oscuro estaba Julio apodado “el pelé”
Nieves Vergara conocido pescador, ahora Alcalde de Mar,
Me acompañaba a mí. En el centro de la pieza,
El cadáver del más hombre de ese lugar.

Los demás hombres seguían hablando quizá
Que estupideces, mezcladas con los rezos y responsos,
Afuera en el patio trasero alzaban vasos de vinos
Brindaban por él que allí yacía lleno de gloria.

Estaban todos los hombres allí reunidos
Cómo jotes sobre la carroña,
Sin respeto a los salmos ni a las glorias a Dios,
Sólo “Toloza” mereció ser llamado hombre, dijo una pechoña.

Todos los hombres estaban allí, unos al lado del otro
Yo sentado cerca de su ataúd, el más loco entre los poetas y.
Sólo con mi verso, que recoge el trozo
De los últimos momentos de su vida y su partida.

Del viejo “Toloza” se contaran historias,
De sus viajes en faluchos por el norte,
Dirán que en el Caleuche le vieron entre ánimas,
Vendrán otros más locos que yo, quizá desde el norte.

Quizá que versos de orgías marineras traerán,
Quizá serán redondillas, cuartetas o décimas,
Pero dirán lo mismo que yo,
Que estaban todos los hombres, allí…

Cuando murió el viejo “Toloza”
Rodeado de mar
Rodeado de sus amigos.
Los mismos hombres que estuvimos allí.

Huilqui.


Recuerdos…

A veces los recuerdos como los cuchillos, hieren,
Se adentran bajo la piel, se instalan y duelen,
Para que buscar motivos, si el sentimiento está vivo,
Late fuerte carcome razones, viene el sufrimiento.

Bastaría creo yo, saber que estas viva,
Que en algún lado todavía miras las estrellas.
Saber, que caminas sobre arenas,
Junto al mar que tiñes de azul con tu mirada.

Quizá sea yo también recuerdo y mi nombre
Te duela, que aflore la saudade, que sangre motivos,
Que sepas, aún vivo, que camino sobre
Arenas de playas negras, el mar me recuerda tus ojos.

Talvez, entre dormida sientas una caricia
Cómo yo a veces siento tu aroma de lila,
Te esfuerces en reconocer mis manos,
Mi sombra, mi mirada, mis pasos.
Los recuerdos duelen es verdad, pero ya se hace tarde,
Las estrellas siguen siempre ahí en el mismo cielo,
El mar es siempre azul. Se hace necesario saber vives,
Quizá cuando al pasar por la calle donde viví, llores.

Deja que se entremezclen aromas, sombras y estrellas,
Que soñemos que el otro vive, que la saudade florezca,
Para cuando sea tiempo de reír o sufrir simplemente uno aparezca,
Con la mirada fija en el otro, con la herida que hoy aún sangra.

Para que estallen de nuevo universos enormes de besos,
Que canten los gorriones de la calle, amanezca el día con arreboles
Áureos sobre el mar inquieto, yo te regale mil versos,
Tú caminando desde las montañas corras y simplemente me abraces.

huilqui


Los versos de la hora de mi muerte…

A veces te encuentras entre el agua
Y el aire, entre humo y licor de olvido.

Te transformas en sombras y silencio,
luces ropajes finos, sedas y linos.

Como si fueses brisa, corres libre, agua.
Un día construiré un barco de velas de hilos negros.

Me desnudaré ante ti, con la piel repleta de años,
Espíritu invisible, navegas en mi barco velero.
Espero ya la noche para salir a tu encuentro,
Eres sombra entre humo y licor de olvido.

Quizá seas justicia, libertad, poder. Talvez miedo,
Viento que corre de Sur a Norte ala de pájaros.
Te creo lo que dices, rezas no sé que rezos,
Pero llegaras algún día, seré agua, seré pájaro.

De seguro me buscaras también entre sombras, seré olvido,
Me dirás huilqui, es la hora de partir, subiré al barco.

Navegaras con el viento Sur, rumbo no lo sé y rezo.

Y vestida de ropas finas, en mi barco de velas de hilos negros,
Vendrás muerte, estaré de pié abrazado al mástil, tú un pájaro.

Por ahora sumaré unas horas de poeta en el patíbulo,
Donde se escriben los versos de la hora de mi muerte, en preámbulo,
Navegare los mares del presente, aún vivo, tú eres mi destino.

Huilqui


SOÑADORA

Que en cada amanecer brille la aurora
y con la luz del sol, lo que usted añora
y mientras toda usted sea soñadora,
no ha de faltarle éste hombre, que la adora.

Jorge Sierra

LEVÁNTATE AMOR MÍO

Levántate amor mío y resplandece,
no quiero ver en ti, esa tristeza,
desecha las tinieblas de obscureza
y encuentra nuevamente fortaleza.

No esperes que la niebla a ti te envuelva
y busca esa luz que da esperanza
y vuelve tú a tenerte la confianza,
la cual jamás la pierdas, ten paciencia.

Jorge Sierra


Y ella me preguntó

¿Qué nos deparará el futuro dime?
-.Preguntó… Mas no supe responder,
nos queda todo aún por suceder;
deja que el devenir se te aproxime.

Vive y disfruta un gran amor sublime
y recréate en cada amanecer,…
y aquello que te pueda conmover,
consérvalo allí donde te reanime.

Vence el dolor, el miedo y la tristeza,
olvida mensajeros, dioses, druidas;
deja que el sol te ofrezca su tibieza,

dormida quedarás, de olas mecidas,
goza lo bello en la naturaleza
y sanarás de todas tus heridas.

® Roberto Santamaría


El Final De Mi Existencia- Barzza

Despierto a otro día inoculado de melancolía y pesadumbre…Quizá sea el postrero de mi inapetente existencia.
La falsía de mi dama incordia mi mansión sentimental llamada corazón, me imagino muerto en una avenida solitaria, nadie llora, la gente me observa con un vilo de burla
Escribo estas letras y gotas de sangre saliendo de mis ojos se escurren para formar una calavera
Me contemplo al espejo y observo la vergüenza de mi rostro pálido
Odio hasta a mi mismo odio, estoy enfermando
Las asquerosidad se apodera de todo mi ser
El filo de mi cuchilla me suplica desgarrar mis venas
Discurro sobre mis penas… En la barandilla de una azotea
Mama, papa, perdónenme por esta estupidez
Me la vivo llorando y sufriendo y ya no puedo mas!!!!!!
Darle amistad a el que busca amor es como darle pan al que muere de sed
Envidio a todo aquel que la felicidad ha encontrado
Tengo razones de vivir? Amor que compartir? Porque no nací en otro siglo?
Necesito revivir de mis cenizas que han quedado de mí
Mi corazón ha sido pateado cruelmente por una doncella
Me ha traicionado hasta mi sombra….Por eso es el final de mi existencia

El barco de la tristeza se marcha contigo, tus besos y tus caricias…Y su capitán agarra el timón riéndose de mi…Ese capitán era mi mejor amigo…
No tengo razón de existencia

Barzza


Dafne

De la montaña, por veredas estrechas, empinadas, de piedras filosas
Bajaba todos los días, una campesina, de frágil y dulce figura
De cabellos negros como la noche, crespos, centelleantes,
En ellos se reflejaban como luces deslumbrantes
El brillo de las estrellas,
El viento los agitaba, parecía flotar en espirales
Enmarcando su pequeña cabeza.
En los pies llevaba unas sandalias hechas de cuero,
Que un alma bondadosa le había regalado,
Para proteger sus diminutos pies, de las piedras filosas
Que encontraba a su paso.
El Búho la veía pasar todos los días
Y noche a noche como un centinela la esperaba,
Aguardaba el momento de verla aparecer,
Perseguida por los conejos y ardillas que solían acompañarla
Dando brincos alrededor de ella.
El Búho se había enamorado de la bella aldeana
Y en silencio siempre la observaba.
Más una noche, la pequeña figura de la campesina no apareció
No había reflejo de estrellas, ni un rostro para enmarcar,
Ni animalitos brincando a su paso,
Voló toda la noche para llegar a casa de su amada
Para encontrarla moribunda, envenenada por una “flor de primavera”,
Planta perenne de hojas brillantes, veneno muy poderoso.
¡Invoco a los protectores del bosque!, ¡a las hadas pidió una cura!,
A los duendes del bosque imploro una pócima,
Entre todos hicieron un brebaje, pero sólo un humano
Tendría la fuerza para hacerla beber la pócima que habría de curarla.
Dafne hija del dios río Penteo, protectora de los bosques desde lejos observaba,
Apiadándose de la campesina, del sufrimiento e impotencia que veía en el Búho,
Pidió a su padre Penteo, que lo transformara en humano,
Para poder hacer que su amada, bebiera la cura del mortal veneno.
Hoy la pareja cuenta a los conejos, ardillas, a todos los animalitos del bosque,
Como Penteo, padre de Dafne lo transformo en humano,
Para devolverle a ella la vida.

bilpfm4V


La fiesta de los Demonios…

Una carcajada irrumpe entre las sombras de la noche,
de seguro es el llamado de una bacanal endemoniada,
hasta la Luna palideció, resonó por todas las laderas
de los acantilados de aquel río, muchas sombras gimen.

Mefistófeles, envuelto en capa rojinegra,
Satán, elegante bien peinado, alto, delgado.
Demonio negro, entre mascaras de barros negros,
cintas de rojos granate, coleflecha, con sus ojos enormes.

Las diablas paseaban de todos lados, con sus pechos
altos turgentes, y sus nalgas redondas, totalmente desnudas,
licores de mieles y hieles de animales,
bailaban por todas las superficies del río, ebrias, excitadas.

El Diablo padre, en un trono de rocas volcánicas,
vestía ropas de plumas de aves míticas extintas,
su cabeza tenía plumas de oro, y serpientes de plata,
en su mano sostenía un cáliz de sangre humana.

Don Cachudo, llegaba en una carreta tirada por bueyes
negros, con ojos de fuego. Caminaba sacando chispas
sobre las piedras, un sátiro trauco se llevó los bueyes,
por entre las quilas florecida de maldiciones.

Raja diablos, el diablo de las travesuras
embadurnó de excrementos los pasamanos,
un tue-tue volando bajo, anunciaba cómo
llegaban legiones de otros demonios.

Los más ancianos, arrastraban sus patas de chivos,
y sus perfumes nauseabundos marchitaban la floresta,
las diablas desnudas, orinaban por todas las comarcas adyacentes,
el cielo retumbaba con truenos y relámpagos.

Lucifer, asomó desde las profundidades de la tierra,
con una diableada de lujo, entre los que se veían estaban,
un diablo rubio, que escribía quizá que cosas terribles,
otro de poca estatura, se elevaba saltando con una guadaña.

Y la fiesta duró muchas noches, y las diablas desnudas
se preñaban de los demonios que asistían a la orgía,
y los demonios celebraban. El cielo dejó de crujir
la tierra se abrió de nuevo, la fiesta prosiguió

Mefistoles, Lucifer el Raja diablos, Satán y Demonio negro
quedaron ebrios y embadurnados de las mierdas
de los diablos y diablas menores.
el Diablo padre perdió sus plumas, en una bacanal inolvidable.

Belcebú, despertaba a media noche, escupía maldiciones,
se servía almas impías, un círculo de velas negras,
una cruz invertida, dos cráneos de chivos,
enfadado, produjo un terremoto terrible, mató a miles.

Invitados a la fiesta de los demonios, estaban:
mandatarios, dictadores, policías, curas pedófilos,
princesas, marqueses, predicadores falsos,
un par de poetas locos, un ejército de meretrices.

Unos editores, astronautas y fantasmas, charlaban
de poderes, de guerras, de coimas,
un diablillo paseaba un chupacabras, amarrado con un collar.
Sonó la música Gregoriana, las diablas desnudas danzaban.

La fiesta de los demonios, cada siglo bisiesto,
se festejó, en el pueblo de Vichuquén,
uno a uno se fue a su Infierno a reinar.
el último cerró la herida en la tierra.

Hoy la fiesta de los demonios,
la celebran todos, políticos herejes,
escritores mediocres, diablos mandatarios.
Yo, expulsado de la última legión de Demonios,
reniego de la fastuosidad del Diablo padre
y su corona de plumas de oro y serpientes de plata,
escupo maldiciones y mal humor, contemplo y callo.

A esperar otro par de siglos bisiestos,
y vuelve, la historia de una fiesta malévola

Huilqui








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