Bienvenido(a), Visitante. Por favor, ingresa o regístrate.

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
NotiCentro: Para registrarte escribe a registro@poetastrabajando.com
con nombre de usuario y dirección de e-mail
Páginas: [1]   Ir Abajo
  Imprimir  
Autor Tema: Analisis literario de "La Isla desierta" de Roberto Arlt  (Leído 5470 veces)
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
Poesiacarnivora
Pluma ORO
*****

Karma: +0/-0
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 297



WWW
« : Febrero 10, 2013, 06:54:08 »

La isla desierta.

Es la cuarta obra dramática escrita por Roberto Arlt que el autor  denominó “burlería” y consta de un solo acto.

Al abordar el análisis del texto dramático “La isla desierta” tenemos que tener muy claro que es un elemento más de la obra de teatro, muy importante sí, pero sólo un elemento.


Bratosevich plantea el esquema siguiente:


Teatro dramático
El que se nos ofrece por medio de la lectura y contiene los elementos de base para la representación, que es donde va a consumarse el hecho teatral.

Representación escénica.
La que se nos ofrece en el teatro, ante nosotros como público, el texto (detalles de decorado y dirección escénica, matizaciones personales del actor)

En el género dramático el narrador desaparece y sólo quedan los personajes. Ideas, sentimientos y vivencias son transmitidos directamente por ellos. Por eso al leer una pieza dramática, debemos verla como representada.

La burlería.

Arlt llamó así a tres de sus obras: “Un hombre sensible”, “La juerga de los polichinelas” y “La isla desierta”. La palabra burlería no fue usada antes por ningún autor teatral argentino,y corresponde a una especie de narrativa y no dramática. Retóricas y diccionarios de términos literarios denominan burlería a un cuento fabuloso.
Sin embargo, “burlería” es también la farsa guiñolesca de García Lorca “Los títeres de cachiporra”. Pero la burlería de Arlt, es otra cosa. La humorada se contrapesa con la tragedia íntima de los personajes y la ironía bordea el sarcasmo.
La isla desierta comporta un engaño, montado sí como un cuento fabuloso: es el viaje imaginario a la isla paradisíaca. Los personajes viven el engaño de una existencia feliz, pero brevísima. Como bajo el efecto de un hechizo, los oficinistas se evaden de la mediocre oscuridad de sus vidas. Pero resulta un engaño cuando la puerta se abre y la presencia del Director General y del Jefe destruyen la ilusión y los golpean en un duro aterrizaje. Este sueño tiene entonces un brusca despertar: cuando los empleados se encuentran en pleno éxtasis liberador, entra a la oficina el jefe con el Director, el cual da las ordenes de despedir a todo el personal y poner vidrios opacos en las ventanas. Con ello se está impidiendo doblemente en la actualidad y en el futuro, la posibilidad de romper estructuras establecidas. Los personajes han sido burlados al confundir el sueño con la realidad. Su alineación onírica promueve la risa. También son risibles la gesticulación rígida, los diálogos ingenuos, la estructura de las frases montadas sobre repeticiones. Hay otro engaño, que es el engaño verdadero: el engaño de hombres que consagraron su vida a cosas inútiles. Creyeron vivir y morían de a poco. Nunca fueron felices, nunca hicieron lo que verdaderamente desearon. Entonces, aquella trampa de la ensoñación es en realidad el único momento de verdad. Desde el punto de vista de la burla, nos resulta cruel y percibimos un destino despiadado, ensañado en hacer infelices a las criaturas.
El título de esta burlería “La isla desierta” lleva en sí una significación que en el contexto de la obra dramática adquiere un carácter simbólico; aún más, la utilización del adjetivo “desierta”, en su función de modificativo del sustantivo isla, acentúa el sentido de abandono implícito en el término.
Hay un tema recurrente y casi obsesivo de este autor: el sinsentido de la existencia humana y la necesidad del hombre contemporáneo de fabricarse mundos de ficción.
Podemos reconocer en esta obra dos fuerzas importantes, un conflicto, un choque: la vida oscura que han tenido Manuel y los demás empleados y el deseo de una vida feliz y aventurera, motivada por la presencia de los buques y las palabras del Mulato. El obstáculo para realizar estos deseos está fijado en los valores que impone la sociedad burguesa. Sus defensores son los jerarcas de la oficina.
La acción se desarrolla a través de las situaciones dramáticas, el encadenamiento de éstas conforma el argumento de la obra.
Lo que en esta obra equivale al concepto de escena se reconoce por: entrada y salida de personajes. No hay una división explicitada de las escenas, pero podemos encontrar cuatro: (sale el Jefe, dialogan solos los empleados, entra Cipriano; la nueva entrada del jefe acompañado del Director General abre la escena final).
Desde un comienzo Manuel es el personaje que se nos revela como el portador de la acción dramática. Podemos distinguir tres etapas en su proceso evolutivo:
1- Enfrentamiento Manuel/ jefe. (Cuando Manuel insiste en que ahí es imposible trabajar).
2- Recuerdos y Melancolía: Siente nostalgia por la juventud perdida.
3- Liberación: Manuel se rebela contra esa aplastante rutina que los somete.

Los restantes diez personajes son ubicables en dos grupos específicos. El grupo de los empleados (María, Empleado 1º, Empleado 2º, tenedor de Libros, Empleada 1º, Empleada 2º, Empleada 3º, Cipriano). En una primera instancia se insinúa una especie de antagonismo entre Cipriano y el resto de los empleados, pero esto queda superado hacia el final de la obra, mostrándose como uno de los personajes con mayor capacidad de fantasía y, por lo tanto, embarcándose en el mismo sueño colectivo.
El otro grupo está constituido por el Jefe y el Director General, representativos de una sociedad alienante y deshumanizada.
El espacio se describe: ”Oficina rectangular blanquísima, con ventanal a todo lo ancho del salón, enmarcando un cielo infinito caldeado en azul”. Esta descripción actúa a nivel contrastivo: luminosidad del entorno frente a oscuridad de esas vidas rutinarias. A ello se agrega la siguiente situación: llevan siete años ubicados en este salón de undécimo piso (“desolada simetría”); anteriormente trabajaban en el subsuelo, donde “no nos equivocábamos nunca”y donde “uno allí estaba tan tranquilo como en el fondo de una tumba”. Lo que en apariencia debiera resultar un camino positivo ha significado un ahondamiento en los conflictos individuales.
Cuatro espacios podemos distinguir en el transcurso de la obra, que dan cabida a distintos procesos reales o imaginarios.
Espacio 1- La oficina. Su descripción responde a la acotación escénica inicial y este es el único espacio que vemos representado escénicamente. Muestra la subordinación de las personas a la autoridad burocrática, semejante a la autoridad militar por su dureza. La posición central la ocupa el jefe.
Espacio 2- La ventana de la oficina. Expresa la idea de penetración, de posibilidad, de lontananza, funciona como apertura a nuevas posibilidades.
Espacio 3- El subsuelo. Existe en la evocación de los discursos de los empleados. Era el lugar ideal para realizar una vida triste y aburrida.
Espacio 4- La isla desierta
La locura es contagiosa, la visión práctica de la vida se irá a pique, los empleados uno a uno se entregarán al delirio.

Antes de que comience el diálogo, el espectador ya sabe que la mayoría de los personajes son empleados. Porque están trabajando y hay una persona, con apariencia diferente que vigila el trabajo. El espectador puede tener la certeza, solo con mirarlos, que estos personajes son sumisos en el papel que les toca de empleados, porque sus espaldas están encorvadas. La posición de trabajar todos los días de la misma manera y en la misma postura los ha llevado a sentarse de esa manera. Puede también imaginar que el argumento está directamente relacionado con la vida de estas personas.
Con respecto a la definición de Mallorca, quiero decir que estoy de acuerdo con la idea de que el teatro sea quien desvista y deje al descubierto las instancias de la vida de las personas que la sociedad quiere tapar. A esto quiero agregar, que nosotros en Uruguay tenemos un excelente teatro, tanto La Comedia Nacional, como empresas teatrales como Italia Fausta (por mencionar una) poseen no sólo un excelente elenco, sino excelentes directores que buscan las obras, las adaptan y las llevan a escena con una calidad impresionante. Yo vivo en un pueblo donde el teatro no llega, a pesar de contar con el establecimiento adecuado, pero en las ciudades comprometidas en cierta forma con la cultura, el teatro uruguayo no tiene la trascendencia que debería tener. Mirando programas de crítica teatral en la televisión o entrevistas a los involucrados, veo que el teatro uruguayo se ocupa precisamente de hacer pensar al público, que el público se retire de la sala pensando en lo que vio y oyó, con un sentimiento en el alma que le permite en ocasiones superar ciertas preocupaciones. Descubrir y destapar los intrincados vericuetos de la vida, de la sociedad, del alma, son las funciones que el teatro debe y tiene en la sociedad. Vernos representados con nuestros miedos, nuestras metas y nuestras frustraciones, hace que el ser humano deje por un momento el proceso de mecanización que lleva adelante, para humanizarse un poco.

Fuente: edicionyarreglosdetextosdeestudio.blogspot.com


En línea

COMENTA A TUS COMPAÑEROS, COMO QUIERES QUE TE COMENTEN A TI,COMPARTIR  ES UNA FORMA  DE CRECER

Cordialmente Cynthia Harte
Páginas: [1]   Ir Arriba
  Imprimir  
 
Ir a:  

Impulsado por MySQL Impulsado por PHP Powered by SMF 1.1.15 | SMF © 2006-2009, Simple Machines
Red Mist Theme By Wdm2005 © 2008
XHTML 1.0 válido! CSS válido!